miércoles, 6 de febrero de 2008

PRESENTA DEFECTOS CONGÉNITOS EN CABEZA Y CUELLO MÁS DEL TRES POR CIENTO DE LOS MEXICANOS


  • Señaló René Jiménez Castillo, coordinador de la especialidad de Prótesis Maxilofacial del Posgrado de la Facultad de Odontología de la UNAM
  • Mediante una técnica desarrollada por el investigador y su equipo de trabajo, se han elaborado prótesis con materiales odontológicos, a bajo costo
  • Se manejan dos tipos de pacientes con defectos: congénitos y adquiridos; se les devuelve la función orgánica y un aspecto agradable, para su reintegración a la sociedad, dijo

Se estima que 3.5 por ciento de la población mexicana tiene algún defecto congénito en la cabeza o el cuello, afirmó René Jiménez Castillo, coordinador de la especialidad de Prótesis Maxilofacial del Posgrado de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM.

Por ello, mediante una técnica desarrollada por el investigador y su equipo de trabajo en la Clínica de Prótesis Maxilofacial de la FO, se elaboran prótesis con materiales odontológicos a bajo costo y con las cuales se ha favorecido a pacientes mexicanos, principalmente de escasos recursos, y también en el extranjero.

En este contexto, Jiménez detalló que Campeche es la entidad más afectada por este tipo de problemas que se presenta en siete por ciento de sus habitantes.

Tal problemática podría deberse a la fusión de grupos étnicos, o a que la gente se ha mezclado con personas de su misma familia y eso crea una predisposición para presentar malformaciones al nacer, subrayó el especialista.

El término prótesis, explicó, se refiere a un objeto inerte que cumple la función de cualquier parte del organismo o que suple un órgano; en este caso los aparatos son elaborados ex profeso para el maxilar y el facial.

Así, los que elaboran los universitarios permiten jugar con los materiales para darles la mejor operabilidad posible, pues la prioridad es restituir, en primera instancia, las actividades fisiológicas de los pacientes y, después, las formas estéticas, recalcó.

En este caso, precisó, se manejan dos tipos de personas con defectos: congénitos o adquiridos. Los primeros tienen que ver con malformaciones en cualquier estructura de la cabeza y cuello, como labio, paladar, oído, orejas u ojos.

Los segundos, agregó, son por traumas derivados de accidentes o quirúrgicos, aunque también por factores oncológicos, pues de estos casos se derivan mutilaciones dentro de la boca o extraorales.

Se sabe que los afectados por cáncer difícilmente pueden volver a ser tratados por cirugía, porque su sistema inmunológico está deprimido debido a los protocolos de radio y quimioterapia, y son más propensos a infecciones que incluso pueden ocasionarles la muerte, refirió.

En esta labor colaboran cirujanos, oncólogos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos y cirujanos maxilofaciales, dijo, quienes se ocupan del tejido vivo. “Una vez terminado el procedimiento quirúrgico, nuestra participación es definitiva para rehabilitar a los pacientes”.

Las prótesis cumplen dos funciones: la primera es devolver la deglución y la fonación, es decir, se busca que el individuo recupere esas habilidades para tener calidad de vida y, en segundo término, mejorar el aspecto estético, aseveró Jiménez.

En otro rubro, comentó, al no colocarle a un niño una prótesis ocular se le puede ocasionar una malformación; en este caso, el aspecto cosmético además cumple una función ortopédica y permite un desarrollo craneofacial armonioso.

Por lo general, toda persona que ha sufrido una mutilación grave por trauma, genética o por accidente, se enclaustra, se aísla y no tiene calidad de vida. Al acudir al servicio de prótesis maxilofacial se le restituye la función y una figura agradable, para reintegrarlo a la sociedad y para que vuelva a tener un deseo de vivir y sentirse productiva, especificó.

Como se emplea una técnica desarrollada en la UNAM, enfatizó, los costos se han reducido; por ejemplo, una prótesis ocular en otro hospital cuesta entre 20 y 25 mil pesos, pero aquí el paciente puede pagar desde 500 hasta dos mil 500 pesos, según sus posibilidades económicas.

Cuando es una prótesis de boca, el afectado debe costear el laboratorio. Para tener una idea, un obturador bucal en forma privada cuesta entre 40 y 50 mil pesos, aquí se pagan 6 ó 7 mil pesos de laboratorio y el servicio es de entre mil y dos mil pesos, apuntó.

En Estados Unidos, abundó, una oreja tiene un costo de 200 mil pesos y en México entre 10 y 12 mil, pero en la Universidad sólo se le cobran los implantes, que tienen un precio de dos mil pesos cada uno.

Adicionalmente, en el interior del país se trabaja por medio del programa de Cirugía Extramuros, en coordinación con los gobiernos de los estados. En estos casos, sólo se hacen prótesis oculares y auriculares, que se pueden realizar en los cuatro o cinco días que duran las jornadas. En la clínica y en los hospitales se atienden los casos más complicados, cuyo tratamiento dura varios meses, concluyó.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México

No hay comentarios: