miércoles, 27 de febrero de 2008

CRECEN LOS PELIGROS PARA LOS JÓVENES EN EL MUNDO

  • Afirmó la profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, María Elena Medina Mora, que no son poco usuales las percepciones de incertidumbre y las manifestaciones de estrés que afectan la calidad de vida, dijo
  • Participó en las Primeras Jornadas de Psicología y Psicoanálisis, inauguradas por la directora de la Facultad de Psicología, Lucy María Reidl Martínez

Los jóvenes en el mundo moderno tienen nuevas oportunidades pero también están expuestos a múltiples peligros; las ligas tradicionales como la familia, la escuela y el trabajo parecen haberse debilitado, señaló la profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, María Elena Medina Mora.

Tienen frente a sí rutas novedosas pero con futuros inciertos, no son poco usuales las percepciones de incertidumbre y las manifestaciones de estrés que afectan la calidad de vida, agregó en las Primeras Jornadas de Psicología y Psicoanálisis, realizadas en la Facultad de Psicología (FP).

Este evento, celebrado en el marco del 35 aniversario de la FP, fue inaugurado por la directora de esta entidad universitaria, Lucy María Reidl Martínez, y organizado por la Maestría en Psicología con residencia en Psicoterapia para Adolescentes.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, realizada en 2006, los adolescentes son el grupo poblacional más expuesto a la violencia, junto con los niños. El acoso, por ejemplo, comienza a experimentarse a los 15 años en promedio, es más frecuente antes de los 30, raro después de los 40, y vuelve a presentarse a los 60 años.

Los estilos de vida, afirmó Medina Mora, pueden tener consecuencias duraderas en la salud, como la falta de nutrientes asociada a trastornos de la alimentación, el abuso de sustancias, el embarazo no planeado, las enfermedades de transmisión sexual y la falta de ejercicio.

Conforme a la Encuesta referida, quienes tienen menos de 17 años han sido golpeados por los padres, pero es poco probable que los sufran después de esa edad; en los casos de violación se registran sobre todo en las dos primeras décadas de vida, y son pocos en los mayores de 20 años.

Atender a los adolescentes es importante, “son la esperanza del cambio social”. Pero además de ello, consideró, debe pugnarse porque la disponibilidad de atención sea mayor para ese sector de la población, junto con los niños, para los cuales sólo existe un hospital psiquiátrico.

Es un hecho, insistió, que la prevención más efectiva es el tratamiento temprano, oportuno, pues permite que el individuo evolucione. No obstante, indicó, esto “lleva a pensar que no cualquiera lo puede hacer, que deben intervenir especialistas”.

Resulta, dijo la también directora de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, que no todos los sujetos son iguales. En el caso de las adicciones, por ejemplo, para una persona puede funcionar la atención psiquiátrica y para otra la psicológica.

Además, se enfrenta una combinación de factores. Uno de ellos es la vulnerabilidad biológica. Se sabe, por ejemplo, que entre 40 y 60 por ciento de los trastornos de dependencia a drogas tienen un elemento genético, detalló.

Otro factor es el medio ambiente, que puede ser propicio para quien padece una enfermedad mental. Aquí debiera intervenir el apoyo social, resaltó.

María Elena Medina Mora recomendó realizar campañas educativas para mejorar la detección oportuna de este tipo de padecimientos, por parte de los padres de familia y los maestros. Ello requiere una mayor vinculación entre el sector salud y el educativo, para llevar servicios a las escuelas, e invertir en la evaluación de programas de prevención, concluyó.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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