jueves, 14 de febrero de 2008

CUATRO AÑOS, DURACIÓN MÁXIMA DEL AMOR, UN ESTADO DEMENCIAL TEMPORAL

  • Especialistas de la UNAM analizaron las implicaciones neurológicas de este sentimiento, que debe distinguirse del apego y del atractivo sexual
  • En el enamoramiento se activan sustancias químicas en el cerebro, que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado
  • Se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro cingulado y las partes del sistema límbico

El amor es un estado físico-químico de demencia temporal en términos neurológicos, que también acaba. Suele durar un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica, y sólo pervive el apego o la compañía hacia una persona, aseguró Georgina Montemayor Flores, de la Facultad de Medicina de la UNAM.

En el enamoramiento —añadió—, se activan sustancias químicas en el cerebro, que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado. Por ello, también se le compara con un estado obsesivo compulsivo.

Empero, la experta subrayó que para hablar del tema es necesario diferenciar ese sentimiento del apego y el deseo sexual, que aunque se llega a sentir por muchos individuos, sólo se puede estar enamorado de una persona a la vez.

En sus etapas iniciales la obsesión llega a ser tal que las personas dejan de ser productivas; de hecho, recordó, las grandes obras de arte nunca se crearon cuando los autores estaban apasionados, sino después, en el proceso del desamor.

Hasta la gente más brillante, explicó, pierde la compostura cuando está enamorada, porque se activan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro cingulado y las partes del sistema límbico.

La anatomista, señaló que aunque estamos diseñados para ello, se entra y sale de ese estado porque el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así todo el tiempo. Lo asombroso es que el encéfalo se acostumbra a las sustancias liberadas, por lo que en su caso, está a la espera de que otra persona inicie este proceso.

Aunque ello no tiene sustento moral, le sucede a todos los humanos, apuntó. Sin embargo, al inicio del proceso, al momento de la atracción, actúa la primera capa de la corteza cerebral prefrontal, donde se toman las decisiones y se resuelve si se toma el riesgo o no.

Si es contrario, la persona deberá utilizar todos los mecanismos necesarios para evadir ese atractivo, pero si decide comenzar el intercambio químico, se segregarán las sustancias que provocan una adicción similar a la de las drogas, destacó.

El amor romántico es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed, se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo, aunque es temporal, aclaró.

Amor vs Apego

Existe un proceso natural por el que el cerebro se desenamora, y consiste en aumentar los niveles de oxitocina, la hormona del apego, incompatible con la pasión romántica, que se convierte en el cariño familiar, describió Montemayor Flores.

No se puede sentir una atracción desbordante y el afecto al mismo tiempo, porque tienen estructuras cerebrales distintas, no así el deseo sexual, que se combina con ambas, refirió.

El apego es una sensación cálida que se siente por cualquier persona, que no precisa ser de diferente sexo. Su contraparte es una vorágine, en donde se está todo el tiempo exaltado, en la euforia más terrible o en la depresión más obscura según sea la recompensa del objeto de la cuita. Ni siquiera el deseo sexual es tan fuerte, agregó.

Otros especialistas como Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de Psicología (FP), resaltan el papel del apego frente a la pasión romántica, pues se le considera, en términos psicológicos, como “el amor verdadero”.

La atracción química

Para que todas estas circunstancias confluyan y se active “la cascada del amor”, es necesario un factor que las desencadene. Este aspecto es estudiado por algunos químicos como Roberto Cao Vázquez, de la Universidad de La Habana, Cuba, quien realiza una estancia sabática en el Instituto de Química (IQ).

Según este especialista, dos personas se atraen por medio de la vista, el olfato, la voz y el tacto. De ellos el que más se desconoce es el habla, por ser un aspecto más psíquico que físico.

Cuando se observa a una persona puede ser atractiva o no por diversos factores, principalmente por criterios subjetivos. Sin embargo, existe una relación entre simetría y belleza, según la escuela del matemático griego Pitágoras, en donde un rostro bello, por ejemplo, debe tener el lado izquierdo similar al derecho, expuso.

Otro sentido es el olfato, que capta moléculas como las feromonas, que tienen diferentes tipos y funciones. El término significa “transportar estímulos”, y se ha estudiado en los animales, no así en los humanos, pues no somos seres esencialmente olfativos, según Ricardo Reyes Chilpa, del IQ.

Sin embargo, Roberto Cao reveló que existe un órgano denominado vomeronasal, un dispositivo nasal que capta las feromonas. Aunque su existencia se ha debatido por mucho tiempo, se ha comprobado por medio de experimentos que la nariz humana distingue la testosterona y los estrógenos.

En este experimento se observó que los hombres sólo podían distinguir la hormona femenina, mientras que las mujeres las masculinas y propias, aunque se registraron en sitios diferentes del cerebro, lo que evidenció que ellas poseen un olfato más agudo.

Por su parte, Montemayor aseveró que existe un mapa mental que poseen todos los individuos, en el que se basan para elegir a la pareja ideal.

Por otra parte, Rozzana Sánchez Aragón, de la FP y quien lleva más de 15 años estudiando el fenómeno del amor en México y en el extranjero, refirió una teoría sobre el ciclo o patrón acercamiento-alejamiento.

Propone que primero somos extraños, luego conocidos y si prospera ese vínculo se convierte en amistad y luego en una relación romántica, expresó. A partir de ello, se generan expectativas, donde se cumplen las exigencias sociales, familiares y culturales, más todas las que se han soñado de manera individual. Entonces, se le idealiza.

El desamor

La peor experiencia que puede pasar el ser humano es el desamor, y entre más viejo será peor ese sentimiento, indicó Georgina Montemayor, porque cuando se pasa por ese duelo se recuerdan todas las cosas que se han perdido en la vida.

Como toda droga, afirmó, el amor tiene un precio. Por principio, se pierde la libertad y también se vuelve dependiente de otra persona. Por ello, se debe recordar que el desamor libera.

Sus consecuencias pueden ser aún más desastrosas, según Sofía Rivera Aragón, también de la FP, quien ha dedicado 25 años de su vida estudiando el lado negativo del amor, quien también lo describe como obsesión o miedo.

Casi todas las acepciones se abocan al lado positivo del amor; sólo dos autores, Maquiavelo y Nietzsche, hablan de la parte oscura de este sentimiento. El primero, citó, dice que “el amor sirve para disfrazar el poder, la riqueza y la fama”, y el alemán, que es “una trampa de la procreación, sólo es para perpetuar la especie”.

Todo amor que no es correspondido trae problemas. El proceso de enamoramiento comienza bien, pero la cotidianidad y las dificultades provocan que se vuelva negativo, refirió.

Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México

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