jueves, 3 de abril de 2008

URGENTE, TRATAR EL AGUA EN MÉXICO PARA SU REUTILIZACIÓN


  • Sólo el 10 por ciento se recupera, a pesar de que el país cuenta con la tecnología necesaria para hacerlo, aseguró la especialista del IE de la UNAM, Marisa Mazari
  • El recurso potable es una característica de los países desarrollados; sólo en las naciones pobres el negocio del agua embotellada florece: Valeria Souza
  • La producción media de aguas residuales en la Cuenca del Valle de México, asciende cada año a un millón 665 mil metros cúbicos: 364 mil se descargan a corrientes naturales

Sólo el 10 por ciento del agua es tratada para su reutilización en el país, lo que representa un problema para el consumo del vital líquido. De no tomarse medidas serias al respecto en poco tiempo no habrá qué beber, pues se extrae el doble de lo que se recupera, aseguró la investigadora del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, Marisa Mazari Hiriart.

En la Cuenca del Valle, de México se emplean 73 metros cúbicos por segundo —de esta cantidad el 75 por ciento es extraída de los acuíferos—, y sólo se recuperan aproximadamente 30 metros cúbicos, destacó.

La capacidad instalada de tratamiento de volúmenes urbanos en esta zona, según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), es de nueve mil 952 litros por segundo y únicamente se procesan cinco mil 204 litros.

Este problema no sólo se suscita en esta región, sino que aqueja a todo el territorio, pues el recurso cada vez se maneja más de manera irracional, aseveró Mazari.

El agua debe usarse, tratarse y reutilizarse, pues es finita, irrecuperable y limitada, insistió, por lo que es sumamente necesario recurrir a la tecnología para que vuelva a ser destinada para consumo humano o uso cotidiano, agregó.

A pesar de que existen múltiples técnicas para este procedimiento, en el país es poco utilizado por la inversión económica que representa. Además, no existe una cultura del uso y reuso; esos vertidos riegan cultivos, que generan problemas de salud por la mala calidad, indicó.

Agua potable, símbolo de desarrollo

Mucha del agua en la Ciudad de México no es óptima debido a que el sismo de 1985 rompió las redes profundas, lo que ocasionó la mezcla de líquidos de desecho con los limpios a niveles minúsculos. Aunque se aplican muchos procesos de desinfección, en el camino se contaminan, refirió la especialista del IE, Valeria Souza.

El recurso potable, señaló, es una característica de los países desarrollados. Sólo en las naciones pobres el negocio del agua embotellada florece. En los Estados industrializados se ingiere directamente del grifo.

Por otra parte, a su paso, el flujo se enturbia de diversas formas, explicó Marisa Mazari. En principio, el volumen subterráneo es extraído de los acuíferos localizado a grandes profundidades, mismo que se acumuló durante mucho tiempo.

El problema es que en la superficie existen diversas fuentes contaminantes, que pueden ser puntuales o difusas. Las primeras se refieren a drenajes que salen al río, ejemplificó, mientras que las otras son aquellas como las zonas agrícolas, pecuarias y vertimiento de desechos como los tiraderos clandestinos.

Datos de la CONAGUA revelan que la producción media de aguas residuales en la Cuenca del Valle de México, asciende a un millón 665 mil anuales, de los que un millón 300 mil metros cúbicos son captados por las redes existentes, y 364 mil metros cúbicos se descargan directamente a corrientes naturales cercanas a sus localidades.

La galardonada con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, Marisa Mazari detalló que el “agua para consumo humano” —término que prefirió utilizar en lugar de potable—, debe estar libre de microorganismos para evitar enfermedades diarreicas e infecciosas y en lo referente a compuestos químicos, evitar efectos a mediano y largo plazos.

En México y en gran parte del mundo el cloro se utiliza para la desinfección. Sin embargo, una alta concentración de materia orgánica, al mezclarse con este elemento, forma compuestos denominados trialometanos, que se dividen en cloroformo, bromoformo, dibromoclorometano y bromodiclorometano, que producen cáncer, apuntó.

Por ello, recalcó, es necesario saber no sólo si el vital líquido tiene microorganismos, sino la conductividad, así como la concentración de iones y sales. También tiene que especificarse si tiene químicos como metales pesados, disolventes industriales o plaguicidas.

El agua de la Ciudad de México contiene bajas concentraciones de cloro residual que ayuda a la desinfección, lo que provoca que los organismos crezcan y se multipliquen. Aún no se controla ni se sabe el número de microorganismos existentes, reconoció.

La calidad, especificó, está relacionada con el tipo de uso que se le da. En el país, es prioritariamente para el consumo humano, pero también para uso industrial, agrícola, pecuario y como generadora de electricidad. El problema se suscita en las fuentes contaminantes de los alrededores de los cuerpos contenedores donde se origina, y por donde circula hasta llegar al grifo de la casa.

El agua, subrayó, es un elemento que se encuentra en la naturaleza en una cantidad específica, está limitado y no se multiplica, y cada día es más requerido para más usos, entre ellos, algunos tan controvertidos como el desarrollo de complejos turísticos.

Un tema novedoso es el caudal ecológico: determinar qué tanta agua se requiere para conservar una selva, un bosque o un metal. Este rubro es importante por que es necesario contemplar este espacio para cualquier tipo de planeación, adelantó.

El sistema de riego, problema principal

En estos momentos, aseguró Valeria Souza, el recurso hídrico es el más limitante para la vida a nivel mundial; al igual que el fósforo en el origen de la diversidad, el agua lo es para el desarrollo del planeta y se usa en forma equivocada.

La también secretaria académica de ese Instituto, alertó que es necesario manejar el líquido de lluvia, mejorar la circulación y el de desecho para su reutilización, porque de lo contrario en poco tiempo no habrá qué beber.

El problema más grave, argumentó, no es que una persona tarde 10 minutos en lavarse los dientes, ni tampoco que no cierre la regadera mientras se talla, sino se localiza en los campos del agro, en donde se malgasta en grandes cantidades.

Los agricultores desperdician, dijo, el 80 por ciento, porque insisten en utilizar los procedimientos menos adecuados y cultivan productos en suelos no propicios de los que no alcanzan el mayor provecho.

En la actualidad, informó, hay 175 acuíferos en proceso de veda que no estaban bajo ninguna regulación. Nadie solicita información de la cantidad de agua que se extrae.

Al respecto, Mazari Hiriart concluyó que aunque existen medidas en las normas para el uso y el consumo humano es probable que se emplee más agua de la que en realidad es concesionada.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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