viernes, 30 de noviembre de 2007

IGUALA COMERCIO ILEGAL DE PLANTAS EN EL MUNDO, EL TRÁFICO DE AUTOS ROBADOS


· Informó Javier Caballero Nieto, jefe del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM

· México pierde aproximadamente 700 mil hectáreas de bosque natural por los procesos de cambio en el uso de suelo, y esto conlleva la merma de especímenes, dijo

· Impartió la conferencia El papel de los jardines botánicos mexicanos en la implementación de la estrategia global para la conservación de la diversidad vegetal

El mercado ilegal de plantas en el mundo es tan importante como el de automóviles robados, que ocupa el segundo lugar en este tipo de actividades ilícitas después del narcotráfico, y México es clave para este comercio, advirtió Javier Caballero Nieto, jefe del Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

Al dictar la conferencia El papel de los jardines botánicos mexicanos en la implementación de la estrategia global para la conservación de la diversidad vegetal, aseguró que en el país se pierden alrededor de 700 mil hectáreas de bosque natural por los procesos de cambio en el uso de suelo, y esto conlleva la pérdida de especímenes.

Recordó que cerca de mil variedades de plantas en México están en algún nivel de riesgo. Ante ello, destacó que los jardines botánicos nacionales juegan un papel activo en el mantenimiento de la diversidad vegetal, así como en la creación de una conciencia pública sobre la necesidad de preservar esta riqueza natural.

En el marco de la Semana Nacional de la Conservación, informó que del área de Reserva Ecológica con que cuenta la UNAM, una parte está habilitada para visita al público con la exhibición de más de mil 200 especies de la flora mexicana; de ellas, aproximadamente 200 están en peligro, como cactáceas, agaváceas, crasuláceas, nopales silvestres, orquídeas y dalias, entre otras.

El responsable de uno de los jardines botánicos más importantes del país, de los alrededor de 45 existentes –de los cuales sólo 15 están activos y desempeñan un papel de preservación–, consideró que frente al acelerado deterioro y pérdida de riqueza biológica en todo el planeta, se requiere vincular la investigación con el mantenimiento de estas colecciones.

Tras destacar que la Universidad Nacional posee más del 57 por ciento de las variedades contempladas en la Norma Oficial Mexicana (NOM), refirió que México estableció una serie de compromisos a nivel nacional e internacional, al suscribir la convención de Río, en Brasil.

Sumado a ello, precisó que a principios de esta década fue publicada La estrategia global para la conservación de la diversidad vegetal, avalada por la Botanic Garden Conservation International (BGCI), con sede en Inglaterra, que agrupa a 750 jardines botánicos en todo el mundo, misma que establece una serie de objetivos y metas.

Detalló que dicho plan marca varios puntos fundamentales: el conocimiento y la documentación sobre esta riqueza; su conservación, uso sostenible y reparto equitativo de los beneficios generados; programas de educación que ayuden a promover una conciencia pública sobre el rubro, así como construir las capacidades e infraestructuras y poseer los recursos humanos y financieros que permitan alcanzar estos propósitos.

Caballero Nieto indicó que este documento establece la obligación de los países de asegurar la protección mínima del 50 por ciento de las áreas más importantes por su diversidad, y de los terrenos productivos por lo menos el 30 por ciento con un manejo congruente.

Así también, expuso que otra meta para el año 2010 es resguardar 60 por ciento de las especies amenazadas y el 75 por ciento de las ubicadas en peligro extinción.

México, desde principios del siglo XXI, se ha sumado a este esfuerzo y sus jardines botánicos mantienen, por lo menos la mitad de todas las especias clasificadas en la NOM. No obstante, reconoció que, sin ser el caso de la UNAM, el respaldo institucional para algunas áreas de conservación es insuficiente.

Por parte del Jardín Botánico del IB, dijo que este espacio –que cuenta con una colección de plantas vivas, clasificadas, debidamente documentadas y realizada con una base científica, con agrupación, además de las investigaciones y programas de educación asociadas– lleva a cabo una reclasificación de sus colecciones, agrupadas en tres tipos: taxonómicas, temáticas y ecosistémicas.

El biólogo explicó, por ejemplo, que el primer rubro, donde se encuentran las cactáceas, agaváceas y crasuláceas, entre otras, deben tener un programa de cultivo de propagación, pues una colección de exhibición por sí misma no tiene ningún valor: se necesita reponer este material y tener representación de la diversidad, concluyó.

Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México (Boletín UNAM-DGCS-724)

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