miércoles, 12 de diciembre de 2007

RECONOCE LA UNAM LABOR SOCIAL DE ESTUDIANTES Y ACADÉMICOS EN LAS COMUNIDADES MÁS NECESITADAS


· Se entregó el Premio al Servicio Social Doctor Gustavo Baz Prada 2007 a 163 estudiantes y 76 tutores o asesores

· Realizaron su labor en algunas de las zonas más pobres de 17 entidades de la República Mexicana

· Desarrollaron labores de atención médica, odontológica, psicológica, de integración social y demás para mejorar las condiciones de vida de las comunidades

La UNAM entregó el Premio al Servicio Social Doctor Gustavo Baz Prada 2007 a 163 estudiantes y 76 asesores y tutores, en reconocimiento al trabajo realizado en algunas de las comunidades más pobres de 17 estados de la República Mexicana.

Ahí, los universitarios llevaron a cabo labores de atención médica, odontológica, psicológica, de integración social y familiar; así como de enfermería, medicina veterinaria, urbanismo, arquitectura, sociología y planificación para el desarrollo agropecuario, entre muchas otras, a fin de mejorar sus condiciones de vida.

En la entrega de los reconocimientos, el secretario de Servicios a la Comunidad, Ramiro Jesús Sandoval, subrayó que el servicio social universitario tiene una doble función: servir sobre todo a los más necesitados, y como una autoevaluación profesional.

Explicó que esta actividad es el mejor ejercicio que los estudiantes de todas las carreras pueden tener. Ello les permitirá determinar en dónde están sus mejores capacidades, luego de lo obtenido durante su formación en las aulas.

En el auditorio Alfonso Caso, Ramiro Jesús Sandoval advirtió que este Premio exige resultados de los universitarios, que los miles de servicios efectuados sean diferentes y tengan una distinción, como el reconocimiento que hoy se recibe por su esfuerzo.

Por ello, recalcó, la Universidad Nacional continuará apoyando la búsqueda de una actividad de esta naturaleza que efectivamente tenga impacto social, lo cual seguirá presente por muchos años, todos los que a esta Universidad le quedan por delante, para egresar a más profesionales de alta calidad.

Recordó que Gustavo Baz fue un hombre con presencia en tres siglos, pues nació a finales del XIX en Tlalnepantla, Estado de México. En 1913 inició su carrera de médico cirujano y posteriormente fue director de la Escuela de Medicina, rector de la Universidad, secretario de Salud y gobernador de esa misma entidad, desde donde impulsó el servicio social. En este tiempo sigue acompañando con una distinción que será trascendente para toda la vida.

A nombre de los asesores, Héctor Zamitis Gamboa, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), dijo a los galardonados que su labor fue valorada precisamente por ser un servicio y después por su carácter social. Contendieron con otros estudiantes de sus carreras y fueron reconocidos porque se les consideró merecedores del Premio o de una mención especial.

Apuntó que su participación demuestra una vez más que la competencia académica es inherente a la vida universitaria.

Zamitis Gamboa comentó a los presentes que han empezado su carrera dando un buen paso, porque la vida profesional de un estudiante no comienza sólo cuando se incorporan a un trabajo y obtienen una retribución económica. El Servicio Social vincula al alumno con la sociedad, con los problemas que ésta enfrenta, lo sensibiliza con los mismos y lo invita a ser solidario.

Asimismo, destacó la labor de los tutores o asesores académicos, quienes juegan un papel fundamental en la formación del alumno, porque es importante encaminarlos cuando inician esta etapa en la que se vincula la teoría con la práctica.

En la universidad los jóvenes no deben estar solos, por lo que es indispensable que en todas las áreas académicas y carreras tengan orientación y apoyo. Con ello, apuntó, la adaptación del estudiante al medio se desarrolla de una manera más adecuada.

En su oportunidad, la alumna Alejandra García Cruz, de la carrera de Sociología de la FCPyS, refirió que desde sus inicios el servicio social obligatorio buscaba, a través de un fuerte vínculo con las comunidades, conseguir que los alumnos –después de haber adquirido una formación científica y humanística–, aplicasen sus conocimientos en las zonas rurales.

Es una pequeña retribución a la sociedad, al pueblo de México, quien en última instancia sostiene económicamente la educación pública y gratuita, a la que están obligados a defender, añadió.

En tanto, Esmeralda Piedra Buena Muñoz, estudiante de la Facultad de Medicina, consideró que para todo universitario es una gran oportunidad efectuar una práctica que ayude a conocer el país, su riqueza y sobre todo su pobreza. Ello involucra a los egresados de la UNAM, que cuentan con la sensibilidad y entusiasmo para palpar los requerimientos de la población mexicana.

La docencia, investigación y difusión de la cultura que se realizan en esta casa de estudios no tendrían razón de ser si no se llevaran a cabo por y para los mexicanos. Por ello, no puede entenderse a México sin la presencia de la Universidad Nacional, recordó.

Al acto asistieron Gustavo Baz Díaz Lombardo, hijo de Gustavo Baz Prada; Dante Jaime Morán Zenteno, Annie Pardo Semo y Angélica Cuéllar Vázquez, coordinadores de los consejos académicos de las áreas de Ciencias Físicomatemáticas y las Ingenierías, Ciencias Biológicas y de la Salud, y de las Ciencias Sociales, respectivamente.

Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México (Boletín UNAM-DGCS-746)

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