sábado, 12 de enero de 2008

PROVOCA EL MERCADO AGOTAMIENTO DE LOS RECURSOS NATURALES


· Enrique Leff, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que las finanzas no se pueden equilibrar como el medio ambiente

· Sin embargo, la economía ecológica quiere adaptar este concepto a las condiciones del desarrollo, dijo

· Participó en el Seminario Mesoamérica en la Geopolítica Continental, realizado en el Instituto de Investigaciones Económicas

El agotamiento de los recursos naturales en el mundo se debe a que éstos se han incorporado sustancialmente a la racionalidad mercantil, que avanza sin considerar topes, aseguró Enrique Leff, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM e integrante del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Dentro de este contexto, los países que cuentan con gran riqueza biológica como México corren peligro, pues en esta dinámica sus posesiones se convierten en capital potencial y en un blanco para las naciones desarrolladas, que buscarán apropiarse de ellas, puntualizó.

El problema de sustentabilidad del planeta radica en que las finanzas no se pueden equilibrar como el medio ambiente; sin embargo, argumentó, el surgimiento de la economía ecológica voluntariosamente quiere adaptar este concepto a las condiciones del desarrollo.

En el marco del Seminario Mesoamérica en la Geopolítica Continental, realizado en el Instituto de Investigaciones Económicas, el experto expuso –acompañado por los académicos Esther Ceceña y Carlos Fazio– la forma como el mercado ha afectado al entorno.

La lógica mercantil, explicó, asigna ciertos valores a la naturaleza para realizar transacciones sobre, por ejemplo, la capacidad que tienen los bosques no sólo para conservar la biodiversidad sino para absorber los gases de efecto invernadero.

En su ponencia Los Servicios Ambientales, señaló que algunos autores habían advertido que el capitalismo destruía los ecosistemas y los sobrexplotaba bajo la idea de que siempre iban a ser generosos y se regenerarían.

En el cálculo del valor y su conformación, estos recursos no estaban contemplados y sólo se veían como la materia prima que estaba ahí para ser utilizada. Posteriormente, con los problemas ecológicos surgió la conciencia sobre los límites del crecimiento. La sociedad vive inmersa en ese proceso.

La lógica mercantil llevó a que en el siglo pasado en Roma, Italia, por primera vez en la historia moderna, se cuestionara la ideología del progreso por la crisis ambiental.

En este contexto, nació la economía ecológica, que tiene como error fundamental no darse cuenta de que esta actividad está arraigada en una racionalidad que no se deja equilibrar de ninguna forma, mientras que el crecimiento poblacional, considerado como la causa de la sustentabilidad, sí se ha podido estabilizar por medio de distintas acciones, apuntó.

Debido a que no cuenta con este mecanismo autorregulador, esta ciencia generó una política de resistencia para asumir ese reto y los límites de progreso. La respuesta ante tales medidas fue la expansión de su campo de acción dándole valor a la naturaleza. Esa fue toda una estrategia que pocos especialistas se han abocado a escudriñar, refirió.

Su táctica fue codificar al mundo en términos de capital, de valor, lo que demuestra, expresó, que se vive en una perversión del orden humano que destruye al ecosistema.

La idea de la biodiversidad de los bienes y servicios ambientales proviene precisamente de esta dinámica de objetivación de lo existente, de la natura en términos económicos, detalló.

De esta manera, concluyó, esta actividad contribuye al calentamiento global, pues los procesos productivos en los que los recursos se convierten en bienes de valor, generan calor por el exceso de energía aplicados en ellos.

Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México

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