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domingo, 24 de agosto de 2008

AMBIENTÓLOGO DE LA UNAM DESCUBRE FERTILIZANTE QUE ESTIMULA EL CRECIMIENTO DE LA CALABAZA

· La gallinaza, compuesta por guano de aves de corral, contiene una alta cantidad de nitrógeno, que activa el desarrollo de la planta, dijo Rodrigo Orozco Martínez, egresado de la UNAM

· Con la tesis titulada Evaluación de cuatro abonos orgánicos en la germinación, crecimiento y desarrollo reproductivo de la calabaza, Cucurbita pepo L, logró graduarse en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas

· El objetivo es reemplazar sustancias químicas para contrarrestar efectos del cambio climático, expuso

La gallinaza es un fertilizante que estimula el crecimiento de la planta de calabaza por su contenido de ácido úrico, compuesto nitrogenado que permite una fácil absorción e incrementa el desarrollo del cultivo, explicó el primer ambientólogo egresado de la UNAM, Rodrigo Orozco Martínez.

Con la tesis titulada Evaluación de cuatro abonos orgánicos en la germinación, crecimiento y desarrollo reproductivo de la calabaza, Cucurbita pepo L, el universitario logró graduarse en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco), campus Morelia, de la Universidad Nacional.

El objetivo de la experimentación, señaló, fue valorar substancias degradables para reemplazar a los químicos y mitigar emisiones que contribuyen al cambio climático.

El ambientalista eligió la hortaliza por su valor nutricional, cultural, ecológico y, sobre todo, económico, pues “México es el principal exportador”.

Los resultados que obtuvo al aplicar procesos agroecológicos en cuatro fertilizantes para valorar el desempeño, indicaron que la gallinaza obtuvo un mejor crecimiento de la planta.

El abono orgánico, compuesto por guano de aves de corral, contiene una alta cantidad de nitrógeno, pues aquéllas orinan al excretar, lo que provoca una acumulación de compuestos como ácido úrico, que estimula el desarrollo del vegetal, explicó.

Sin embargo, también este compuesto inhibe la germinación, y no es recomendable aplicarlo de manera inmediata, sino hasta que las plántulas estén bien establecidas y “alcancen una edad exitosa”, agregó el nuevo estudiante del Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM.

La licenciatura en Ciencias Ambientales, señaló el recién egresado, está diseñada para buscar y conocer las relaciones que mantiene el ser humano consigo mismo, y con la naturaleza; involucra además el estudio multidisciplinario de problemas climáticos para generar modelos de desarrollo sostenible.

Hoy en día, 53 estudiantes cursan la carrera, y con el inicio del ciclo 2008-2009, ingresaron 25 más.

Esta profesión incluye un programa de formación de especialistas; es decir, en tres años los estudiantes podrán acceder a programas de maestría y doctorado para, en un plazo de ocho, obtener los títulos correspondientes.

Créditos: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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domingo, 6 de julio de 2008

TUVO LA NUEVA ESPAÑA, UNA INTENSA ACTIVIDAD CIENTÍFICA

· La especialista del IIS de la UNAM, María Luisa Rodríguez-Sala, señaló que se cultivó la cirugía, tema de entonces que ha sido poco estudiado no sólo en México, sino en el mundo

· Se ha detectado que había alrededor de mil 200 cirujanos, de los que 500 no estaban adscritos a alguna institución, es decir, explicó, ejercían por su cuenta

· En tanto, los médicos tenían mayor estatus socioeconómico y “no se ensuciaban las manos”, dijo

En la etapa virreinal, la Nueva España tuvo una intensa actividad científica. Entre otras disciplinas, se cultivó la cirugía, tema de entonces que ha sido poco estudiado no sólo en México, sino en el mundo, indicó la especialista del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, María Luisa Rodríguez-Sala.

Si bien el interés se ha puesto en la historia de la Medicina, es significativo conocer quiénes desempeñaron la actividad de cirujano, qué hicieron y dónde se ocuparon, pues jugaron un papel relevante; “como los residentes actuales, vivían en el hospital”, y se ha encontrado “que eran muchos más de los que se pensaba”, añadió.

Se sabe que se ubicaron dentro de la corriente europea de desarrollo de la ciencia. Botánica y Farmacia eran algunos de los conocimientos que poseían. La gran mayoría aprobó el examen del Real Tribunal del Protomedicato, encargado de aplicar los exámenes correspondientes; ejercían con una licencia, donde constaba que sabían desempeñar este arte, expuso.

Los primeros llegaron desde el descubrimiento de América y luego, con Hernán Cortés. Se han detectado que en la Nueva España había “alrededor de mil 200 cirujanos”, señaló Rodríguez-Sala, de los que 500 no estaban adscritos a ninguna institución y se consideraban privados, es decir, ejercían por su cuenta.

Un caso excepcional, expresó, es el de Juan de Correa, quien operó en las cárceles de la Inquisición. Su importancia radica en que escribió la primera historia clínica de un enfermo y fue el segundo que la Real y Pontificia Universidad de México contrató como disector de anatomías, fue el profesor encargado de hacer las necropsias para la enseñanza de los estudiantes de Medicina.

Por mucho tiempo, la medicina y la cirugía se mantuvieron como disciplinas separadas en casi todas las naciones, precisó Rodríguez-Sala; convergían y tenían mucho en común, pero eran dos grupos ocupacionales diferentes.

Los galenos tenían mayor estatus socioeconómico y se decía que “no se ensuciaban las manos”. En tanto, dijo, los cirujanos eran considerados “de segunda”, que atendían a los enfermos “populares”, de menos ingresos. Curaban a todos, siempre que sus enfermedades fueran de las entonces llamadas “externas”, como las erisipelas, heridas, fracturas u otras por las que se debiese abrir el cuerpo humano como en los casos de tumores y piedras, por ejemplo.

Unir esas actividades –destacó la investigadora titular C, de tiempo completo definitivo; doctora en Historia de México por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; integrante del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II–, fue posible porque los cirujanos adquirieron conocimientos y convirtieron su actividad en una profesión.

Gracias a las reformas borbónicas, realizadas bajo el mandato de Carlos III, a mitad del siglo XVIII se establecieron en España las primeras escuelas de cirugía. Antes de ello, refirió, quienes se dedicaban a ella no estudiaban en ningún lado, aprendían con un cirujano experimentado, aunque sí debía aprobarse un examen del Real Tribunal del Protomedicato y se les daba licencia para ejercer.

Desde ese momento, agregó, contaban con una carrera, en la que se incorporaban los conocimientos más modernos, provenientes de Francia e Inglaterra.

En la Nueva España, imitando al Real Colegio de Cirugía de Cádiz –el primero de su tipo en España–, se abrió de 1768 a 1770 la primera Real Escuela de Cirugía, que se fundó en la Ciudad de México, en las instalaciones de lo que fue el Hospital Real de los Naturales, recordó.

Cuando al fin se creó la escuela mexicana, entonces la única en América, el cirujano adquirió el mismo nivel que el médico, aunque se mantuvieron separados todavía por años, sostuvo la especialista, cuyas líneas de investigación son el perfil de la ciencia y del científico en México: pasado y presente.

Al terminar la Independencia, se propusieron nuevas instituciones, rememoró. Se cerró la Universidad y se estableció un nuevo sistema de instrucción pública con diferentes establecimientos de educación superior. Entre 1834 a 1838, se consolidó la nueva Facultad de Medicina y Cirugía. Desde entonces, al egresado se le conoce como médico cirujano.

En el primer tomo de la investigación de Rodríguez-Sala, Los cirujanos del mar en la Nueva España (1572-1820) ¿miembros de un estamento profesional o una comunidad científica?, se habla de quienes, por una u otra razón, vinieron en los barcos o trabajaron en los puertos donde estaban establecidos los hospitales que atendían a los marinos.

Luego de revisar fuentes primarias –fundamentalmente españolas, las más antiguas y amplias: los archivos General de Indias y el de la Marina Española, y de México, el Archivo General de la Nación–, la mayoría, casi la totalidad, embarcó y participó en las múltiples expediciones que se hicieron en esa época, aseguró.

De hecho, a partir de la mitad del siglo XVII al XVIII, se impuso como una de las leyes de la marina mercante y militar española, que en cada embarcación fuera a bordo un facultativo. El lugar más importante donde se encontraron fue el Departamento de Marina de San Blas en Nayarit, además de la relevancia de los puertos de Veracruz y Acapulco.

Créditos de la nota: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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JARDÍN BOTÁNICO DE LA BUAP CONSERVA 360 ESPECIES DE FLORA ENDÉMICA DEL ESTADO DE PUEBLA, MÉXICO

Con la conservación y preservación de 360 especies endémicas y más de dos mil ejemplares de flora, sobre todo del Estado de Puebla, así como cursos y talleres de capacitación, el Herbario y Jardín Botánico “Ignacio Rodríguez Alconedo” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, contribuye a la concientización y conservación del medio ambiente, afirmó el biólogo Sergio Barreiro Zamorano, responsable de Educación Ambiental Sustentable.

“Tenemos una colección muy amplia de pinos y encinos, muchos de los cuales están en peligro de extinción. Éstos han logrado adaptarse a las condiciones ambientales que tenemos en la ciudad de Puebla”, señaló el Maestro en Ciencias Ambientales.

Sobre la jornada de reforestación nacional que con el lema “Siembra un árbol y sé parte de la historia” se llevará a cabo mañana sábado, el Especialista afirmó que es trascendente porque bosques y áreas verdes urbanas se están perdiendo y la sociedad contribuirá también rescatando nuevas especies.

“Sumado a la reforestación se tiene que crear conciencia sobre el cuidado que se debe dar a todas las especies que se planten, porque lamentablemente la gran mayoría se pierden por falta de atención a los árboles, sobre todo cuando son pequeños”, enfatizó.

Barreiro Zamorano explicó que al Herbario y Jardín Botánico llegan diariamente grupos de escolares, entre los que se promueve una conciencia ambiental; se les muestran las distintas especies de flora con que se cuenta y ellos se sorprenden por la gran cantidad de variedades, así como de la fauna que ha llegado, sobre todo aves que ahora habitan en este lugar.

En este espacio, que se encuentra en Ciudad Universitaria, también se dan talleres y cursos de capacitación a universitarios, trabajadores de diversas dependencias que tienen que ver con el medio ambiente y a trabajadores de empresas que tienen que reducir parte del impacto ambiental que generan rescatando, creando y manteniendo áreas verdes.

El Biólogo aclaró que el cuidado de una zona verde no está sólo en regar y podar, sino saber la frecuencia en la que se deben dar los riegos, la forma de aprovechar mejor el agua, y cómo y cuando se debe llevar a cabo la poda para no afectar a los árboles.

Créditos de la nota: DCI Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (www.buap.mx)

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