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martes, 28 de abril de 2009

RECOMENDACIONES PARA LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS AGUDAS E INFLUENZA

Les compartimos la siguiente información que nos envía la Casa del Escritor de Puebla:

RECOMENDACIONES PARA LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS AGUDAS E INFLUENZA

SÍNTOMAS

1. Fiebre repentina, superior a los 39 grados

2. Dolores intensos de cabeza, musculares, de articulaciones y cansancio agudo.

3. Irritación de los ojos, flujo nasal, ardor y dolor de garganta.

MEDIDAS GENERALES

  1. Abrigase y evitar cambios bruscos de temperatura.
  2. Consumir frutas y verduras ricas en vitamina A y C. Como zanahoria , papaya, guayaba, naranja, mandarina, lima, limón y piña, entre otras.
  3. Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia. En especial después de tener contacto con personas enfermas.
  4. Evitar exposición a contaminantes ambientales y no fumar en lugares cerrados y cerca de niños, ancianos y personas enfermas.
  5. Evitar lugares de concentración poblacional como cines, autobuses, restaurantes y bares para no ser contagiado por otras personas.
  6. No saludar a otras personas con besos o de mano.

ANTE LA PRESENCIA DE LA ENFERMEDAD

  1. No automedicarse.
  2. Acudir a su Centro de Salud más cercano o consultar a su médico.
  3. Permanecer en completo reposo en su casa, tomar líquidos abundantes y mantener su alimentación habitual.
  4. Evitar lugares de concentración poblacional como cines, autobuses, restaurantes, bares para no contagiar a otras personas.
  5. Cubrir nariz y boca con pañuelo desechable al toser o estornudar y lavarse las manos con agua y jabón para proteger a otras personas.
  6. No saludar a otras personas con besos o de mano.
  7. Los niños enfermos deben evitar contacto con ancianos o personas con enfermedades crónicas, ya que son más vulnerables.
  8. Lavar los utensilios de las personas enfermas después de comer con agua caliente y jabón.
  9. Mantenerse alejado de multitudes y de sitios públicos.

CENTRO DE SALUD NÚMERO 1

CALLE 11 ORIENTE 801

Teléfono 2 46 65 60

SERVICIOS DE SALUD DEL ESTADO DE PUEBLA

Teléfono 2 32 80 40 / 01 800 123 10 10

CASA DEL ESCRITOR

DE LA SECRETARÍA DE CULTURA

Teléfono 2 46 33 29

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BLOG SOBRE LA INFLUENZA PORCINA EN MÉXICO

martes, 20 de enero de 2009

EN MÉXICO LOS NIÑOS HABLAN E INTERACTÚAN MÁS QUE LAS NIÑAS


En contraste, ellas son más organizadas y cumplidas, señaló Elda Alicia Alva Canto, encargada del Laboratorio de Infantes, Cognición y Lenguaje de la FP de la UNAM

  • Ambas situaciones se relacionan con el modo de vida de los menores, sus padres y la educación que se brinda en las escuelas, revelan estudios
  • La catedrática explicó que el centro a su cargo estudia la adquisición del léxico de forma sistemática y mediante paradigmas experimentales

En contra de la creencia popular, en México los niños hablan más que las niñas, tienen mayor riqueza de vocabulario e interactúan más, aseguró la encargada del Laboratorio de Infantes, Cognición y Lenguaje de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Elda Alicia Alva Canto.

Sin embargo, señaló la investigadora, las pequeñas poseen otro tipo de habilidades, como ser más cumplidas con sus obligaciones escolares y organizadas en su entorno.

Ambos factores se relacionan con el ambiente familiar, la educación en las escuelas y las expectativas que se tienen respecto a cada género dentro de las mismas.

De hecho, un estudio realizado por una universidad de Estados Unidos, reveló que ellos hablan nueve veces más que ellas en los salones de clase, y se les alienta para que lo hagan.

Alva Canto comentó que se sabe que los niños y niñas, hasta los seis años, producen un vocabulario de aproximadamente 10 mil 600 palabras; que los primogénitos tienen mejor lenguaje que el resto de sus hermanos, y que el padre tiene mayor impacto en el desarrollo de la locución del pequeño, tanto en las habilidades generales de la lingüística como en el léxico. Además, la académica de la División de Posgrado de la Facultad explicó que las madres trabajadoras tienen hijos con mejores habilidades verbales que las amas de casa.

No es cierta la creencia de que todo, incluso el buen uso del lenguaje, se aprende en las aulas, pues se ha observado que mientras los padres educados son proclives a apoyar a sus hijos en casa y enseñarles vocabulario, los adultos que no han estudiado utilizan la mayor parte de su léxico para darle instrucciones a los pequeños y no para comunicarse con ellos, indicó.

Estos resultados son parte de las investigaciones realizadas en el Laboratorio de Infantes de la FP, que tienen por objetivo estudiar la adquisición del lenguaje de forma sistemática y mediante paradigmas experimentales, como el Intermodal de Atención Preferencial, de Habituación-Deshabituación, Giro de Cabeza, Succión y Atención Preferencial Auditiva.

La catedrática detalló que éste es el primer laboratorio, a nivel nacional, que desarrolla un equipo que aborda el Paradigma Intermodal (con el que se explora el aprendizaje de la lengua de infantes de entre 12 y 36 meses de edad), y agregó que ahí se llevan a cabo investigaciones que contribuyen a identificar cómo los bebés aprenden a hablar, pues “tradicionalmente” se pensaba que lo hacían al pronunciar su primera palabra, “pero esto no es real”.

Aunque el campo de trabajo es más amplio, como dice Alberto Falcón Albarrán, estudiante de doctorado y colaborador del Laboratorio, quien señaló que en el centro no sólo se estudia cómo aprenden a hablar los pequeños, sino cómo razonan o conocen algunas cosas. “El lenguaje sirve para observar cómo piensan los bebés”.

Es precisamente en la observación donde radica el secreto de una mejor adquisición del lenguaje pues, como señala el también colaborador Omar Abad González Aguirre, por inadvertencia de los padres, en muchas ocasiones los infantes son tratados como tontos y no se les habla con propiedad, lo que tiene consecuencias, pues no se pone atención a las necesidades que manifiestan ni a los mensajes que transmiten.

En este sentido, Alva Canto explicó que la investigación que se realiza en el Laboratorio de Infantes se centra en el estudio de la adquisición de la lengua materna y su desarrollo durante los primeros años de vida. Actualmente, se tienen registrados a mil 900 niños en la base de datos, pero esta cantidad no resulta suficiente, pues para cada estudio se requieren entre 100 y 120 menores, expuso.

Alva Canto, quien también es presidenta de la Sociedad Mexicana de Psicología, aclaró que los estudios no siempre se realizan dentro de las instalaciones universitarias, sino en hospitales, escuelas y centros de educación básica, pues se trabaja con niños de edades que van de los 0 meses a los 12 años.

María Luisa Hernández Reyes, otra de las integrantes del Laboratorio, detalló que cada pequeño reacciona de manera distinta ante las pruebas; algunos son atentos y otros distraídos, pero todo eso nos dice si lo que se efectúa está bien o si se necesita modificar algunos métodos. “Los niños han mostrado respuestas favorables a la serie de investigaciones que se hacen, y toda reacción ayuda”.

Al hablar de la importancia que tiene la labor realizada en la Facultad, el colaborador Miguel Ángel Baca Jiménez manifestó que, en México, el trabajo sobre el desarrollo del lenguaje en infantes no se ha promovido y la mayoría de los estudios que llegan al país se realiza en el extranjero, con infantes de nacionalidades y características diferentes a las de los niños latinos.

Por ello, con este tipo de proyectos, México aporta una base de datos que contribuirá a una mejor comprensión del desarrollo que tienen los bebés mexicanos en esta materia, concluyó.

Por otra parte, Alberto Falcón y Cynthia César dijeron estar sorprendidos por la respuesta que han tenido los padres ante este tipo de estudios, pues incluso en universidades como Harvard y Oxford, en las que tienen lugar actividades similares, éstos no han mostrado la misma respuesta. “Los papás mexicanos son más participativos”.

Hernández Reyes expresó que el proceso para que los infantes tomen parte en los estudios es simple: se agenda una cita entre alguno de los padres, el hijo y uno de los experimentadores, no sin antes explicarle a los progenitores en qué consiste su participación y aclarar que el bebé permanecerá con ellos todo el tiempo. La visita al Laboratorio dura aproximadamente 45 minutos.

Se realiza una entrevista breve que consiste en responder un cuestionario sobre el vocabulario del infante y otro sobre la situación social y datos generales del pequeño, información que se maneja de forma confidencial.

Posteriormente, el familiar, el menor y el responsable, se trasladan a la cabina de experimentación, donde se realizará el proceso, que puede enfocarse en tópicos como: categorización perceptual en infantes; efecto de tipicidad en la categorización de palabras; comprensión del género gramatical de los sustantivos; uso de claves fonológicas, y generalización de palabras nuevas en eventos de movimiento, entre otros. Al concluir los ejercicios, el experimentador analiza resultados y los agrega a la base de datos para incorporarlos en las investigaciones en curso.

Los datos obtenidos a lo largo de los años han servido para la elaboración de publicaciones como un diccionario graduado para escolares y los títulos Cómo usan los niños las palabras, La producción del lenguaje de niños mexicanos. Un estudio transversal de niños de cinco a 12 años y Del universo de los sonidos a la palabra.

Por todo esto, Alva Canto asegura que el centro a su cargo ha cumplido con la encomienda con la que nació en el año 2000: romper paradigmas y comenzar a descifrar qué es lo que los niños saben antes de pronunciar su primera palabra, indispensable para saber qué es lo que el niño entiende y qué no.

La labor continúa, pues como señala la también estudiante de doctorado e integrante del Laboratorio de Infantes, Cynthia César de la Cruz: “Aquí no se espera a que los niños den las respuestas, no se aguarda a que empiecen a hablar para hacer investigaciones. Por el contrario, se intenta imaginar el mundo que ve el bebé cuando nace para tratar de organizar la información que recibe y que usará para comunicarse”. Los pequeños, aclaró, no deben adaptarse a las necesidades de los investigadores, sino “nosotros a ellos”.

Créditos de la nota: Dirección General de Comunicación Social de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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lunes, 7 de julio de 2008

NO RECONOCER AL AGUA COMO BIEN ESCASO AUMENTA SU DEGRADACIÓN


  • El investigador del IIEc de la UNAM, Alonso Aguilar Ibarra, señaló que cada vez se altera más su condición, lo que la vuelve inservible
  • Los subsidios aplicados al consumo del vital líquido provocan que la sociedad no perciba la escasez, pues aminoran artificialmente el precio real, aclaró
  • Carecer de referentes claros y definidos sobre su importancia, acarrea problemas ambientales y colectivos, subrayó

El agua tiene un valor no sólo monetario, sino también ecológico, social y cultural, que debía reflejarse en su coste, aunque en México los subsidios aplicados a su consumo provocan que la sociedad no perciba la escasez, pues aminoran artificialmente el precio real, señaló el integrante del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, Alonso Aguilar Ibarra.

No reconocerla como un bien escaso ha llevado a la degradación generalizada de los recursos hídricos, pero además, a carecer de referentes claros y definidos sobre su importancia, lo que propicia problemas ambientales y colectivos, añadió en entrevista.

Esa condición ha provocado que si bien algunas zonas del Distrito Federal cuentan con cantidades de suministro suficiente, se trata de un líquido alterado por sustancias que la vuelven inservible, apuntó.

De acuerdo con las Estadísticas del agua en México 2007, editada por la Comisión Nacional del Agua (CNA), el país se divide en dos áreas: la zona norte, centro y noroeste, donde se concentra el 77 por ciento de la población, se genera el 87 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero sólo ocurre el 31 por ciento del agua renovable, y la zona sur y sureste, donde habita el 23 por ciento de la gente y se genera el 13 por ciento del PIB y el 69 por ciento del líquido renovable.

Asimismo, menciona el documento, la nación se divide en 718 cuencas hidrográficas, agrupadas en 37 regiones hidrológicas que, a su vez, se dividen en las 13 regiones hidrológico-administrativas. Esta definición data de los años sesenta por la entonces dirección de Hidrología de la Secretaría de Recursos Hidráulicos.

En lo concerniente a las aguas subterráneas, el territorio posee 653 acuíferos o unidades hidrogeológicas. México recibe del orden de 1.51 billones de metros cúbicos de agua como precipitación; de ella, el 72.5 por ciento se evapotranspira y regresa a la atmósfera, el 25.6 por ciento escurre por los ríos o arroyos y el resto se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos, de forma que anualmente el país cuenta con 465 mil millones de metros cúbicos de agua dulce renovable, que se denomina disponibilidad natural media.

El experto indicó que si los acuíferos se degradan disminuye su oferta y la calidad, pues lo inutiliza para el consumo humano y sólo es apta para el riego. Por ello, son indispensables las plantas de tratamiento. En este sentido, los habitantes de la capital producen gran cantidad de desechos, muy difíciles de procesar por su volumen.

La perturbación puede presentarse por tres causas: por derrames eventuales y de manera puntual o difusa. Las consecuencias son diversas, dependiendo de la estructura de los ecosistemas y de las comunidades ecológicas, y además, pueden variar según la escala espacial y temporal, explicó.

“Los accidentes pueden provocar contaminación aguda, que implican perturbaciones momentáneas y locales, así como graves impactos en el corto y mediano plazos”. Se deben a fallas en los sistemas de control en los puntos de descarga, a fugas o, incluso, a descargas deliberadas de residuos industriales, domésticos o agrícolas, refirió.

Los mayores riesgos, detacó, radican en la pérdida de biodiversidad acuática y en la disminución de oportunidades para la pesca deportiva y para la acuicultura de agua dulce en lagos y embalses.

Además, precisó que la calidad del agua depende para qué se use, pues el agricultor le da una utilidad, la industria otra para sus procesos, y la producción de alimentos también la emplea de manera específica.

Aguilar Ibarra mencionó que hay una diferencia entre reuso y reciclado. El primero se refiere al empleo de líquido que alguien más ha utilizado y que ha vertido en la naturaleza, mientras que en el otro se redestina el volumen por el mismo agente antes de su descarga al medio.

De igual forma, Alonso Aguilar –quien cuenta con una maestría en Economía Pesquera por la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, y el doctorado en Ciencias Agronómicas por el Instituto Politécnico de Toulouse, Francia–, recordó que la CNA, a través de la Red Nacional de Monitoreo (RNM), realiza la medición sistemática de la calidad del recurso hídrico, en los principales cuerpos acuíferos del país.

El objetivo principal, señaló, es generar criterios y lineamientos para la planeación y operación de las actividades de revisión, la medición de las variables y la integración de los datos actualizados y confiables, que permitan analizar y evaluar si es viable para los humanos.

Créditos de la nota: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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ADVIERTEN SOBRE LA DEGRADACIÓN DE MÁS DE LA TERCERA PARTE DE LA VEGETACIÓN DE MÉXICO


  • El investigador del IB de la UNAM, Víctor Manuel Chávez Ávila, señaló que el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas naturales alcanzó niveles críticos
  • Los efectos del cambio climático han causado la desaparición de especies vegetales que se creía estarían seguras en su ambiente natural, señaló
  • A finales de los noventa ya se habían contabilizado más de 34 mil especies en peligro de extinción, subrayó

Más de la tercera parte de la vegetación en México sufre una severa degradación y es posible que desaparezca, advirtió el investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Víctor Manuel Chávez Ávila.

El impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas naturales ha alcanzado niveles críticos, que afectan la estabilidad del clima y pone en duda la posibilidad de la continuidad de la vida, al menos como se conoce hasta hoy, añadió.

El especialista en rescate de especies vegetales, señaló que los efectos del cambio climático han causado la pérdida de variedades que se creía estarían seguras en su ambiente natural considerados reservas.

En ese sentido, el doctor Chávez Ávila llamó a aplicar el conocimiento para detener y revertir las repercusiones de ese fenómeno en la extinción de especies vegetales. Los pronósticos de 1985, que establecían que por cada familia se perderían entre diez y 30 organismos asociados, es decir, alrededor de 60 mil variedades, hoy están rebasados.

A finales de los noventa, se habían contabilizado más de 34 mil especies den peligro de extinción.

Lamentablemente, agregó el investigador, esto se ha acelerado y las predicciones están siendo superadas, Aquellos organismos más resistentes tendrán una vida prolongada, que dejarán en su descendencia cambios genéticos que podrán ser interpretados como mutaciones.

No obstante, es difícil que en este momento una alteración se presente y la planta muestre una nueva adaptación, que le permita sobrevivir al cambio climático. Generalmente, estas modificaciones ocurren de manera aleatoria, pero cuando son tan severas, como los que provoca el calentamiento global, la planta perece, comentó Chávez.

Aseguró que lo que observa es tan rápido y violento, que difícilmente se podrá pensar en una descendencia resistente a estos efectos.

Lo que se ha percibido en cuanto a la desaparición de poblaciones silvestres, es que ya muchas presentan una degradación tal, que los individuos originales son muy pocos, precisó el investigador del Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales del Jardín Botánico de la UNAM.

El impacto de la actividad humana ha causado la desaparición de muchas variedades. Entre las alternativas, figura el cultivo de tejidos vegetales, que ha sido aprovechado en la solución de problemas agroquímicos y sólo ha sido aplicado para la sobrevivencia de especies nativas y sus hábitats, concluyó.

Créditos de la nota: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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