viernes, 2 de mayo de 2008

IMPARTE IPN TERCER SEMINARIO DE ADMINISTRACIÓN DEL CONOCIMIENTO Y LA INFORMACIÓN

Al destacar la importancia de la educación a distancia para la divulgación de una nueva visión del quehacer académico en la sociedad del conocimiento, la Directora del Centro de Formación e Innovación Educativa (CFIE), del Instituto Politécnico Nacional, Elia Alicia Moreno Burciaga, señaló que en los tiempos actuales es de vital importancia desarrollar una cultura de la información y crear un ambiente propicio para la introducción de programas destinados a la gestión, administración y manejo del conocimiento para formar a los profesionales del futuro.

La funcionaria manifestó que por la importancia de este tema a nivel internacional es que el IPN a través del CFIE, organizó el Tercer Seminario de Administración del Conocimiento y la Información, que se llevará a cabo mediante videoconferencias que se transmitirán durante el presente año, en instituciones educativas de Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana y México.

Moreno Burciaga puntualizó que es necesario sumar los esfuerzos de instituciones educativas de Latinoamérica, para potenciar los conocimientos de las nuevas tecnologías de comunicación y la información en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El Seminario inició con la videoconferencia: “La Escuela Inteligente en el Marco de la Gestión del Conocimiento”, sustentada desde Buenos Aires, Argentina, por la experta en cuestiones de educación, Inés Aguerrondo, del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de Argentina.

La especialista abundó sobre las diferencias entre la educación tradicional y las innovaciones que plantea la sociedad del conocimiento, donde se ha pasado del aprendizaje pasivo al dinámico y constructivo, entre otros cambios que están revolucionando a la educación.

Por su parte, el Presidente del Instituto Mexicano de la Administración del Conocimiento, Ricardo Villafaña Figueroa, sustentó la ponencia “Auditoria del Conocimiento”, en la que planteó que al conocimiento hay que auditarlo, midiendo sus resultados y alcances, por lo que una prueba de su eficacia es que contribuya a resolver problemas concretos de la industria, de la sociedad o que tenga un beneficio social o humanista.

Entre los temas que se abordarán en el Seminario, destacan: ¿Cómo Medimos Nuestra Transición a la Sociedad del Conocimiento?, ¿Cómo Gestionar el Conocimiento mediante Redes Inteligentes?, “Conocimiento, Escritura e Investigación: Un Camino Entrelazado”, La Competencia en Información: ¿Moda o Necesidad?” y La Interacción en Redes y la Construcción del Conocimiento”, entre otros.

Entre las instituciones educativas que participan en el evento sobresalen: Universidad de Sao Paulo, Brasil; Universidad Tres de Febrero de Buenos Aires, Argentina; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Buenos Aires, Argentina; Universidad Estatal Paulista Julio de Mesquita Filho, Brasil; Corporación Universitaria “Un Minuto de Dios”, de Colombia; Universidad Autónoma del Estado de México; Colegio de México; Instituto Politécnico Nacional; Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Créditos: Instituto Politécnico Nacional (www.ipn.mx)

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SUBE DOS MILÍMETROS POR AÑO EL NIVEL DEL AGUA EN LAS COSTAS MEXICANAS, REPORTA LA UNAM


· El responsable del Servicio Mareográfico, Jorge Zavala Hidalgo, señaló que el monitoreo del nivel del mar aporta datos valiosos sobre el calentamiento global en el país

· Representa uno de los esfuerzos precursores en la observación de las variables ambientales, en la nación, recordó

· Esta tarea va más allá del muestreo y pronóstico, y abarca las variaciones por tormentas, corrientes costeras, sismos y variabilidad climática, dijo

El agua de las costas mexicanas sube alrededor de dos milímetros por año, revelan los reportes del Servicio Mareográfico (SM) de la UNAM, afirmó su responsable, Jorge Zavala Hidalgo, quien detalló que el monitoreo del nivel del mar, realizado a lo largo de más de medio siglo, aporta datos valiosos sobre el calentamiento global en México.

Se conoce que el mar aumenta, por la serie de datos recopilados a lo largo de varios años y que contiene el SM –dependiente del Instituto de Geofísica (IGf)–, algunos de más de cinco décadas, como Veracruz, donde se comprueba esta tendencia.

La labor de este Servicio representa uno de los esfuerzos precursores en la observación de las variables ambientales en forma operativa en el país, añadió el también investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) y del propio IGf.

Desde los años 40, recordó, la institución resguarda, documenta y analiza la información sobre las mareas, en más de 30 sitios de los litorales nacionales. Explicó que la señal más sólida para comprobar el calentamiento del planeta es la del nivel del mar, porque registra la confluencia de diversos procesos atmosféricos de manera continua y en distintos lugares.

Empero, esta tarea va mucho más allá del muestreo y pronóstico de la ondulación de la superficie marina, que se manifiesta a lo largo de las costas, y abarca la observación de las variaciones por tormentas, corrientes costeras, sismos, variabilidad climática y calentamiento global, aseveró.

El trabajo efectuado, comentó Zavala, es requerido por instituciones y personal ligados a la marina, así como para georreferenciación. Muchos de los datos son utilizados en el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en la cartografía del territorio nacional.

No obstante, reconoció que pese al auge de este espacio en los años 40, 50, 60 y 70 del siglo pasado, hoy enfrenta el reto de la modernización. Por ello, ha iniciado la digitalización en algunas de las 23 estaciones de medición que se proyectan renovar en el corto plazo.

La actualización del equipo instalado, detalló, abarca hasta el momento nueve sitios: en el Golfo de México, Matamoros, La Pesca y Tampico, Tamaulipas; Veracruz, y Puerto Morelos, Quintana Roo; en el Pacífico: Puerto Madero, Chiapas; Lázaro Cárdenas, Michoacán; Acapulco, Guerrero, y Mazatlán, Sinaloa. Próximamente, La Paz, en Baja California Sur, contará con nuevos instrumentos.

El resto, que se espera estarán rehabilitados para el próximo año, cubrirán: en el Golfo, Tuxpan, Veracruz; Ciudad del Carmen, Campeche; Puerto Progreso, Yucatán; Cozumel y Chetumal, ambos de Quintana Roo. En el Pacífico, Salina Cruz, Huatulco y Puerto Ángel, Oaxaca; Zihuatanejo, Guerrero; Puerto Vallarta, Jalisco; San Blas, Nayarit; Topolobampo, Sinaloa, y en San Carlos, Baja California Sur.

En el único lugar donde no se realizará un monitoreo será en la Península de Baja California, que lo hace el Centro de Investigaciones Científicas y de Enseñanza Superior de Ensenada (CICESE), precisó el especialista, cuyos temas de investigación son la circulación oceánica, la interacción océano-atmósfera con el clima.

Los nueve sitios que operan actualmente cuentan con un equipo mareográfico para monitorear el nivel del mar, con aparatos de flotación, de presión, acústicos y de radar, para el análisis de datos añadió el egresado de la licenciatura en física y la maestría en ciencias del mar por la UNAM, quien cursó el doctorado en el CICESE y un posdoctorado en la Universidad Estatal de Florida, EU, ambas en oceanografía física.

Acompañado por el ingeniero José Antonio Santiago y el físico Felipe Hernández Maguey, quienes forman parte del SM, Jorge Zavala mostró los pliegos de las mediciones realizadas por décadas, “una de las series más largas que existen en el país en términos de monitoreo nacional”, que requieren ser digitalizadas, y comentó que lo ideal sería tenerlas completas, continuas en el tiempo y por muchos años.

La marea, fenómeno ligado a la posición de la Luna y el Sol con respecto a la Tierra, con pequeñas variaciones de gravedad que provocan el movimiento oscilatorio del nivel del mar con algunas corrientes asociadas, aclaró, es totalmente independiente de maremotos y de otros fenómenos, además de ser 100 por ciento predecibles.

En este contexto, afirmó que el objetivo era conocerlas para pronosticarlas a mediano y largo plazos, dada la importancia para la navegación, pero también para saber cómo funcionan los ecosistemas costeros, con una medición de dos o tres años.

“Ahora se comprende mejor que en las mediciones del nivel del mar, hay mucha más información que las solas mareas, como tormentas, huracanes, oscilaciones y el calentamiento global, porque el monitoreo mareográfico integra la situación ambiental de una serie de lugares, de manera continua”, concluyó.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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CRECE EL CONSUMO DE PRODUCTOS LIGHT Y LOS CASOS DE DIABETES Y OBESIDAD


· La coordinadora del PUAL de la UNAM, Amanda Gálvez Mariscal, lamentó que haya cambiado la dieta tradicional por comestibles tratados con productos químicos

· Hay muchos mitos en torno a las grasas y los edulcorantes, aseveró la especialista de la FQ, María del Carmen Durán Domínguez

Pese a que los productos light o bajos en calorías han irrumpido en el mercado mexicano para complacer a consumidores preocupados por la salud y la apariencia física, la diabetes y la obesidad, se han incrementado a la par que estos alimentos industrializados, coincidieron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL), Amanda Gálvez Mariscal, lamenta que haya cambiado la dieta tradicional de tortilla y frijol, ricos en fibras, por comestibles tratados con productos químicos con la pretensión de reducir la ingestión de calorías, por grasas o edulcorantes, sin conocer los efectos en la salud.

Asimismo, la especialista en alimentos y química ambiental, María del Carmen Durán Domínguez, aseveró que en torno a las grasas y los edulcorantes hay muchos mitos. Prueba de ello es que la raza humana los ha consumido y ha sobrevivido 20 mil años sin problemas y es hasta ahora que se tienen severos problemas de obesidad, lo que quiere decir que los conceptos nutricionales no están consolidados.

La Norma Oficial Mexicana NOM-086-SSA1-1994. Bienes y servicios. Alimentos y bebidas no alcohólicas con modificaciones en su composición. Especificaciones nutrimentales, que se encuentra en revisión, establece las denominaciones de sin, bajos en o reducidos en grasas o calorías para orientar al consumidor. No obstante, se considera que esta regla, avalada por la Secretaría de Salud, aún requiere mayores y más definidas especificaciones en las etiquetas de los productos.

Un dulce engaño

Ante la avalancha de un centenar de productos light como mayonesas, mermeladas y cremas, entre otros, se encontró “una manera de comercializar algunas sustancias químicas que se descubrieron por accidente”. Gálvez Mariscal consideró que hay engaño, pues lo que debe ingerirse es una dieta variada y natural en pequeñas cantidades, cinco veces al día.

Además, alertó que no se debe tener una dieta de “cero grasa”, porque ésta es importante para la producción de las hormonas. El individuo debe tener un nivel suficiente de colesterol en el cuerpo, molécula base para el sistema hormonal.

Estos alimentos, denominados bajos o de “cero grasas”, explicó, cambian la formulación del producto original para contener menos calorías, al sustituir las grasas por almidones, y mantener la textura. Se tendrían que conocer los sabores originales y no algo que engaña la percepción. Paradójicamente, ahora hay más obesos, “porque no hay soluciones mágicas” en este sentido, dijo.

La titular del PUAL, expuso que la gente que consume productos light cree que puede comer más, pero “no se necesitan estos alimentos para tener una dieta equilibrada o para adelgazar”. Es preferible fijarse en las etiquetas para conocer el nivel de azúcar u otros edulcorantes y su aporte calórico, sabiendo que las cifras están por porción y no por contenido total; si no lo tienen es mejor no adquirirlos.

El ser humano está diseñado para comer poco, refirió, porque en la alta era paleolítica los nómadas carecían de alimentación constante y no contaban con la agricultura, un invento relativamente moderno. El cuerpo, precisó, está diseñado para guardar energía. Entonces, cuando la gente omite alguna comida, el organismo predispone en emergencia y al obtener alimento, utiliza todo y reserva las grasas, en exceso, generadoras de obesidad.

La mejor receta es comer poco y en horas determinadas. Los nutriólogos definen que la gente debe alimentarse cinco veces al día, que es lo ideal, detalló.

Por otra parte, afirmó que cuando se come algo dulce, se inicia el proceso de absorción de calorías y azúcares –del origen que sean, azúcar de caña o mieles fructosadas, entre otras–; entonces, entra en juego la insulina para permitir la absorción de la glucosa.

En este proceso, expuso, se generan los jugos digestivos y la saliva, en espera calórica; aunque se trate de productos light, que envían calorías al torrente sanguíneo, la insulina “puede desbalancear las hormonas y otras funciones”.

“Este exceso de insulina inútil en el cuerpo, nunca aparecería con alimentos naturales, porque estamos diseñados para comer lo que hay en la naturaleza”, agregó.

La experta en programas alimenticios, aseguró que se está perdiendo la costumbre de ingerir la tortilla y el frijol. Los mexicanos han degustado platillos hechos con maíz sin engordar. Pero a partir del 2000, casualmente la época en que se presenta el auge de los productos bajos en grasas y en azúcar, la epidemia de la diabetes y la obesidad está rampante.

No descartó que la falta de ejercicio y el estrés prevaleciente en las grandes ciudades, contribuyan a la obesidad. Recomendó una dieta variada, pero frugal, y también masticar despacio para disfrutar más. El cerebro recibe la señal de saciedad 20 minutos después de haber empezado a comer. En ese lapso se puede ingerir el triple de lo necesario.

Después de milenios sin problemas, aparece la obesidad

La ingeniera química y doctora en ingeniería María del Carmen Durán Domínguez, dejó en claro que en el tema de las grasas y carbohidratos “hay muchos mitos, como el de que las grasas saturadas son dañinas y las insaturadas son maravillosas”.

La investigadora de la Facultad de Química (FQ), señaló que después de 20 mil años sin problema, en la actualidad hay severos problemas de obesidad, lo que significa que están errados los conceptos nutricionales de la población.

Antes se consumía manteca de cerdo, mantequilla y azúcar de caña o remolacha sin problema. Habrá que cuestionarse desde el punto de vista de la química y la bioquímica de alimentos, qué tan buenos son los productos light. Se permite que la gente ingiera productos de los que no se conocen los efectos en el organismo.

Tras comentar los experimentos realizados en los laboratorios del Edificio de Alimentos y Química Ambiental, en los que algunos roedores consumieron agua simple y agua con azúcares –azúcar, fructosa, sucralosa y aspartame–, los segundos presentaron sobrepeso, en contraste con los primeros.

Se pronunció por la realización de estudios serios, antes de permitir que algunos alimentos sean considerados malos y otros buenos, cuando no hay constancia científica.

Por ello, sugirió que ante pruebas que confirman la obesidad por el efecto de aditivos químicos añadidos a los alimentos, la Secretaría de Salud exija que todos los productos reducidos, bajos o con cero grasas o calorías, contengan en su etiqueta la especificación precisa de las sustancias que lo integran y sus cantidades por porción.

Relató que en la segunda mitad del siglo pasado, Estados Unidos comenzó a utilizar sus excedentes de maíz para generar mieles con enzimas: adquirió patentes japonesas para hidrolizar los almidones e invertir la glucosa a fructosa y comenzó a producir mieles fructosadas en cantidades importantes y a introducirlas en bebidas carbonatadas y en alimentos que en la actualidad se denominan light.

Ante el miedo de la población al consumo de carbohidratos, recordó que el carbono se usa para todas las funciones metabólicas, y concluyó que una dieta balanceada debe contener hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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jueves, 1 de mayo de 2008

ANALIZAN HUNDIMIENTOS DEL VALLE DE CHALCO


· Investigadores del Centro de Geociencias de la UNAM, encabezados por Marcos Adrián Ortega, establecieron que esa zona es la que más se hunde en el país

  • A través de mediciones de las propiedades mecánicas e hidráulicas, se calibró ese proceso en el área y se pudieron hacer predicciones
  • El centro de la planicie de ese valle se seguirá sumiendo 40 centímetros al año, dos metros cada cinco años, advirtió

Mediante la instrumentación, medición periódica y aplicación de modelos numéricos de predicción, un grupo de investigación del Centro de Geociencias, campus Juriquilla de la UNAM, encabezado por el doctor Marcos Adrián Ortega Guerrero, logró establecer que el centro de la planicie del Valle de Chalco es la zona que se hunde más rápidamente en el país y, quizás, en todo el mundo.

“Gracias a estos trabajos de investigación que empezaron a finales de los años 80 y que fueron desarrollados en colaboración con los canadienses John A. Cherry y David L. Rudolph, de la Universidad de Waterloo, Ontario, y recientemente con la tesis doctoral de Dalia Ortiz Zamora, se realiza, por primera vez, en la cuenca de México una serie de mediciones de las propiedades mecánicas e hidráulicas que permitieron calibrar, con base en los datos de campo, los hundimientos en esa zona y hacer predicciones”, señaló Ortega Guerrero.

En 1986, cuando se iniciaron las mediciones en el centro de la planicie del Valle de Chalco, los hundimientos eran de cuatro metros y en 1992 de casi ocho. A partir de éste y otros datos se propusieron diferentes escenarios de la evolución de ese proceso. El primero planteó la hipótesis de que las condiciones de extracción de agua del acuífero no cambiarían.

“Si este escenario se cumplía –dijo el investigador–, habría entonces, en el año 2000, hundimientos de unos 10 metros; y en el 2015, de 16.”

Los trabajos reportaron posteriormente que hasta la fecha hay hundimientos de casi 13 metros en esa zona, por lo que dicho modelo de predicción se cumplió; es decir, no disminuyó el ritmo de extracción de agua del acuífero, que significa que se seguirá sumiendo 40 centímetros al año, dos metros cada cinco años.

Niveles de agua de pozos

A principios de los 80, para poder aplicar estos modelos, se pusieron en marcha diferentes investigaciones en la zona de Tláhuac, justamente en el límite sur-oriente de la cuenca de México, en una de las planicies lacustres donde se desarrolló el antiguo lago de Chalco. Ahí, se analizó con detalle el comportamiento de las arcillas ante la instalación de 14 pozos denominados Sistema Mixquic-Santa Catarina y el posterior bombeo de agua.

“Se encontró que, a diferencia de lo que sucedía en otras partes de la cuenca de México, en esa área, en particular, a un lado del volcán Xico, prácticamente sobre la línea donde se localizan los pozos perforados, el espesor de las arcillas era de hasta 300 metros”, comentó el especialista.

Además, dijo, se realizó un análisis para verificar cómo evolucionó la extracción de agua en la zona de Mixquic-Santa Catarina-Chalco-Iztapaluca, desde principios de los años 50 (cuando era de casi dos metros cúbicos por segundo), hasta finales del siglo XX (cuando era de ocho metros por segundo).

“Ahora, en toda esa porción de la subcuenca de Chalco, tanto en la parte confinada como en la no confinada del acuífero, la extracción de agua debe ser de entre nueve o diez metros cúbicos por segundo”, puntualizó.

Se estudió, asimismo, la evolución de los niveles hídricos de los pozos, a partir de una posición original de 17 metros de profundidad, con descensos anuales a la fecha de 1.5 metros por año. Hoy, aquéllos se ubican a más de 50 metros, indicó.

“Esos niveles han bajado considerablemente debido a la descontrolada extracción de agua que se lleva a cabo en la zona. De hecho, en Iztapaluca y otros lugares cercanos se han reportado serios problemas de escasez del vital líquido, hundimientos y agrietamientos del terreno”, afirmó Ortega Guerrero.

Evolución histórica

Entre 1984 y 1989, se formaron pequeñas lagunas en el centro de la planicie del Valle de Chalco, que luego, en 1991, se convirtieron en un lago (conocido como nuevo lago de Chalco) de casi cuatro kilómetros cuadrados de superficie. Según la Comisión de Aguas del Valle de México, la zona se había sumido dos metros en cinco años. Este dato fue importante porque, desde finales del siglo XIX hasta 1995, los hundimientos de la capital habían sido de unos ocho metros.

“Los hundimientos en el centro de la planicie del Valle de Chalco –expresó el investigador–, son ahora de hasta 13 metros. Así, han modificado sustancialmente el sistema de drenaje natural y de canales en la planicie lacustre, que operaba desde principios del siglo XX, y, por lo tanto, ocasionaron la acu­mulación del agua superficial.

“Esto ha creado la necesidad del bombeo escalonado a lo largo del Canal General, para drenar el agua hacia la planicie de Texcoco. Los ríos de La Compañía y de Amecameca, entre otros, han tenido que ser elevados al mismo ritmo de los hundimientos y constantemente se refuerzan para evitar su ruptura o inundaciones locales, como la que ocurrió en el canal de La Compañía en junio de 2000”, recordó.

Datos recientes obtenidos por Ortiz Zamora, muestran la evolución histórica del nuevo lago de Chalco, ubicado entre dos importantes asentamientos humanos: Tláhuac, Distrito Federal, y el Valle de Chalco, Estado de México. En concordancia con las tendencias obser­vadas, se calcula que en 2015 tendrá un hundimiento de hasta 16 metros y entre mil 200 y mil 500 hectáreas de superficie, incluyendo el suelo agrícola, que podría afectar cerca de 25 hectáreas de la zona urbana de Tláhuac y 150 del Valle de Chalco y, por consiguiente, poner en riesgo a la población.

Medidas preventivas

La concentración de aguas residuales de origen urbano e industrial en este nuevo lago ha causado problemas de cali­dad química y biológica, que pueden afectar a la población, en caso de inun­dación, y a otros seres vivos que se desarrollan en su interior.

De acuerdo con los controles y la magnitud de la subsidencia (movimiento de una superficie hacia abajo respecto al nivel del mar) regional observada, es ne­cesario evitar un crecimiento urbano mayor entre Tláhuac y el Valle de Chalco.

“Si se quiere reducir el riesgo de inundaciones, habría que analizar la conveniencia de incrementar en el futuro la cantidad y eficiencia de la infraestructura hidráulica; reubicar varias colonias de Tláhuac y el Valle de Chalco en un radio de 2.5 a tres kilómetros, con un centro en el pozo P9 del Sistema Mixquic-Santa Catarina; y propiciar el crecimiento controlado del nuevo lago de Chalco”, refirió Ortega.

Otras propuestas, estriban en crear un Consejo Metro­politano que defina las estrategias dinámicas e integrales para la prevención de desastres en el centro de la planicie del Valle de Chalco-Tláhuac, y brindar más educación e información a la población.

Además, incrementar la capacidad de las autoridades para diagnosticar e interve­nir en la reubicación de familias asentadas en zonas de alto riesgo, y establecer un equilibrio entre la planeación de las áreas de conservación y el mejoramiento ambiental, y la reducción o mitigación del riesgo para la población.

El crecimiento controlado del nuevo lago de Chalco permitiría el retorno masivo de aves migratorias y de especies acuáticas nativas de la región, y abriría la posibilidad de practicar la agricultura en sistemas de chinampas, que mejoraría, sin duda, las condiciones sociales y económicas de los lugareños, y el desarrollo del ecoturismo.

Consecuencias

Como resultado de la extracción de agua subterránea en la periferia y en el interior de la antigua planicie lacustre de Chalco, se generó la migración del agua de las arcillas (acuitardo). Los hundimientos registrados en la superficie del terreno son consecuencia de la aportación de agua subterránea del acuitardo hacia el acuífero subyacente.

El acuitardo es una formación geológica, constituida principalmente por arcillas, que contiene apreciables cantidades de agua con altas concentraciones de sales en solución, que transmite lentamente y no es apta para la obtención de líquido destinado al consumo humano.

A finales de los 70, el promedio en la subsidencia del terreno fue de entre 0.10 y 0.15 metros por año, inducido por el bombeo regional y previo a la construcción de los 14 pozos del Sistema Mixquic-Santa Catarina. En los años 80 y 90, se llevaron a cabo nivelaciones del terreno. Los ritmos de hundimiento fueron, entonces, de 0.40 metros por año, mismos que continúan hasta la fecha.

Con los modelos matemáticos se pudo precisar también la cantidad de agua que ingresará de las arcillas al acuífero en 2010: 1.8 milímetros por día, por metro cuadrado, mientras que en 1986 incorporaba un milímetro por día, por metro cuadrado.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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MUEREN UNOS 565 NIÑOS, ADOLESCENTES Y JÓVENES CADA DÍA EN EL MUNDO POR LA VIOLENCIA



  • El integrante del IIS de la UNAM, René Jiménez, alertó que las agresiones constituyen una de las principales causas de muerte en el orbe en la población entre cinco y 14 años
  • Por cada homicidio, hay alrededor de 20 a 40 víctimas que reciben tratamiento en hospitales por ataque de puños, pies, armas punzocortantes y garrotes, reveló
  • Junto con la especialista Miriam Camacho, participó en Las jornadas por los derechos humanos, realizado en la FMVyZ

Alrededor de 565 niños, adolescentes y adultos jóvenes de 10 a 29 años mueren cada día en el mundo como resultado de la violencia interpersonal, afirmó el especialista del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, René Alejandro Jiménez Ornelas.

Al participar en Las jornadas por los derechos humanos, realizadas en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ), aseguró que las agresiones juveniles constituyen una de las principales causas de muerte en el orbe en la población entre cinco y 14 años de edad.

El integrante de la Unidad de Análisis sobre Violencia Social del IIS, precisó que por cada homicidio, hay alrededor de 20 a 40 víctimas que reciben tratamiento en hospitales por ataque de puños, pies, armas punzocortantes y garrotes.

Jiménez Ornelas destacó en el evento –coordinado por la Dirección General de Atención a la Comunidad (DGAC), con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos–, que la cifra negra en el país de estos delitos, que nunca llegan a ser denunciados, son más del 70 por ciento del registro oficial.

En la jornada, realizada en el auditorio de Educación Continua de la FMVyZ, moderada por Ángela Cárdenas, el experto se refirió a las cada vez menos oportunidades de educación, y dijo que en el sector de 15 y 18 años, sólo el 40 por ciento cursa algún nivel medio superior y de éstos, menos del 20 por ciento culmina el bachillerato.

Ante la falta de posibilidades de movilidad educativa, social y laboral para los jóvenes, consideró “que representan una oportunidad histórica que no se ha aprovechado en el país”.

Por su parte, la académica de la Facultad de Psicología (FP), Miriam Camacho Valladares, se pronunció por hacer la diferencia en las relaciones interpersonales de los jóvenes, para dejar de percibir a la brutalidad como algo normal, y que deje de ser catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud pública.

Los modelos violentos pueden ser adquiridos, entre otros factores, por la díada madre-hijo, por imitación y aprendizaje de patrones y por grupo de referencia, estos dos últimos en la analogía coloquial de que “el que con lobos anda a aullar se enseña”, y “dime con quién andas y te diré quién eres”, indicó.

Entre esas manifestaciones, señaló el acoso sexual, laboral y escolar, y el bullying o matonaje, cuando un grupo de poder persigue a un individuo o cuando se dejan pasar los hechos, la violencia pasiva y la celotipia –o el ataque a la autoestima que se refleja en anorexia o bulimia de la víctima–”.

Esa violencia no siempre es externa y puede ser dirigida al propio ser con relaciones destructivas, autoagresión y búsqueda de problemas laborales, económicos o sentimentales, entre otros, aclaró.

“Tangiblemente se recibe y se identifica que alguien que agrede, violenta y humilla, pero no se puede decir claramente cuando se ejerce, porque muchas veces es inconsciente la intención de dañar a alguien física, emocional, social, sexual, económica o psicológicamente”, concluyó.
Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)