martes, 6 de mayo de 2008

FUENTE DE INFORMACIÓN RELEVANTE, EL PROGRAMA DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS DE LA UNAM




  • Único en el país, en él participan profesores y estudiantes de los nueve planteles de la Escuela Nacional Preparatoria y los cinco del Colegio de Ciencias y Humanidades
  • Depende del CCA, y busca que los alumnos conozcan la situación ambiental del entorno y se interesen en carreras científicas, dijo el responsable del Programa, Víctor Magaña
  • A través de una página de Internet, se presenta y se tiene acceso a datos en tiempo real de la red de estaciones meteorológicas y a aspectos de asimilación

El Programa de Estaciones Meteorológicas del Bachillerato Universitario (PEMBU), único en el país y en donde participan estudiantes y profesores del nivel medio superior de la UNAM, es una fuente de información adicional para la toma de decisiones en áreas como la protección civil. Para ello, se proporcionan datos y se construyen pronósticos.

Con un fuerte impacto en el Distrito Federal y el interior de la República, el PEMBU provee de referencias meteorológicas a los sectores que lo requieran. Cualquier persona puede acceder al contenido de las estaciones, como ya lo han hecho la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal y el Servicio Meteorológico Nacional.

En entrevista, el investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) y responsable del Programa, Víctor Magaña Rueda, puntualizó que el CCA está a cargo de este servicio, cuyo objetivo es que los alumnos conozcan la situación ambiental del entorno, a fin de que se interesen en las carreras científicas relacionadas con el medio ambiente.

Asimismo, subrayó, se avanza para que se convierta en una herramienta de aprendizaje para los jóvenes. Para ello, se creó una página de Internet donde se presenta y se tiene acceso a la información en tiempo real de la red de estaciones meteorológicas y algunos aspectos de la asimilación de datos.

El licenciado en física, doctorado en meteorología e investigador de tiempo completo, argumentó que este portal trabaja en forma automática y despliega todos los productos monitoreados. Se complementa con imágenes de satélite y, en forma adicional, se pueden llevar a cabo pronósticos de la forma como cambiará la temperatura, así como la precipitación o la velocidad de los vientos.

Debido a su relevancia, abundó, el PEMBU ha empezado a crecer fuera de la Universidad. Escuelas incorporadas a la UNAM, de nivel medio superior, han creado su propia estación meteorológica y transmiten datos al Programa: hay dos en el Valle de México y otra en Ciudad del Carmen, Campeche. Se añade la red del Tecnológico de Toluca, Estado de México.

Otras instituciones que se sumarán son la Universidad de la Ciudad de México, con un espacio, en tanto, la Autónoma de Coahuila pidió al CCA asesoría para instalarlas en los campi donde imparte ingenierías: Saltillo, Torreón y Monclova, añadió.

En el caso de la UNAM, el Instituto de Biología tiene dos estaciones: Chamela, en Jalisco, y Los Tuxtlas, en Veracruz. Con el nuevo equipo instalado por el CCA envía su información en tiempo real. Además, la experiencia del Programa se ha trasladado a otros estados como Morelos, Oaxaca y, en próxima fecha, en Tlaxcala, dijo.

Víctor Magaña y el encargado de cómputo e instrumentos meteorológicos del CCA, Gustavo Vázquez Cruz, recordaron que el PEMBU fue creado en 1992, cuando comenzó a tratarse el tema del cambio climático y del medio ambiente. Se estableció con algunos prototipos distribuidos en los planteles del bachillerato universitario. La primer entidad responsable fue el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS).

Después se adquirió un equipo comercial, lo que sentaron las bases de un programa por el que cada plantel del nivel medio superior de la Universidad Nacional: nueve de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y cinco del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), contarían con un espacio de esta índole para grabar datos sobre la condición meteorológica dominante, agregaron.

Fue en 2003, explicaron, cuando al CCA se le asignó la responsabilidad del PEMBU. Con la coordinación de las diferentes estaciones meteorológicas –a fin de que no trabajaran de manera independiente–, se conformó una red que logró su pleno funcionamiento tres años después, en 2006.

El Centro, señalaron, se convirtió en el nodo central. Con la disposición de datos de todas las emisoras se desplegó la información en tiempo real. A través de Internet, se concentran los reportes, se procesan y se dispersan.

Tras un año de trabajo, destacaron, se tenía la capacidad para recibir los datos de cada unidad y la coordinación con los responsables, quienes eran profesores de distintas asignaturas de los planteles, apoyados por alumnos voluntarios.

Más adelante, dijeron, se mejoraron y actualizaron las comunicaciones. Así, con los productos, se empezó a entender más cómo funciona el tiempo y clima de la Ciudad de México.

Desde el principio, externaron los expertos, se buscó transmitir el conocimiento adquirido a los docentes y alumnos que participan en el PEMBU. A los estudiantes se les atrae a través de la conformación de clubes de meteorología, donde se integran jóvenes de cualquier semestre y área. En estos espacios, se utiliza la información que genera la estación como materia de trabajo.

Se organizaban pláticas anuales donde se presentaban los estudios obtenidos sobre el uso del material de las estaciones, manifestaron. Incluso, el CCA diseñó prácticas para que, por medio de ellas, los estudiantes aprendieran los conceptos de geografía, física o biología, así como de la manera en que el tiempo y el clima afectan a un cierto proceso.

La información, detallaron, proporciona todos los parámetros de lo que ocurre en el momento, gracias a la transmisión de datos por Internet. Ejemplificó: Estación del CCH Sur, a las 12:03 del 9 de abril, la temperatura era de 23.5 grados, la humedad 24 por ciento, el punto de rocío –temperatura a la cual tendría que bajar para condensarse– de 1.8, bastante seco; no hay vientos. Otras mediciones son: presión, precipitación del día y mensual, así como radiación ultravioleta y solar.

A partir de lo enviado en tiempo real, complementado con imágenes de satélite, especificaron, también se puede conocer la situación del Distrito Federal de la temperatura o los vientos.

Para que los alumnos conozcan la situación ambiente en tiempo real, refirieron, se instalará en todos los planteles del bachillerato un sistema de despliegue para el público a través de una pantalla, que será una ventana a su estación. Entró en funcionamiento este año. En forma adicional se coloca un cartel donde se explica qué es lo observado.

Después de cuatro años, concluyeron, se busca que todos los alumnos tengan mayor interacción con el ambiente.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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PADECE HIPERTENSIÓN EL UNO POR CIENTO DE LOS NIÑOS MEXICANOS EN EDAD ESCOLAR


· El tutor de la maestría en Ciencias Médicas de la UNAM, Carlos Alva Espinosa, dijo que en adultos el estándar de presión es 120-80, mientras en un recién nacido es de 65-50

· De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en México 30 por ciento de los jóvenes mayores de 20 años la padece; en Estados Unidos la cifra alcanza 50 millones

· Es más complicado prevenir y controlar este padecimiento en las poblaciones más jóvenes, aseguró el investigador de la Facultad de Psicología, Benjamín Domínguez

· Propicia el desarrollo, entre otras, de ateroesclerosis, insuficiencias cardiaca y renal, alteraciones en la visión y accidentes vascular-cerebrales o infartos cardiacos

Se estima que el uno por ciento de los niños mexicanos en edad escolar padece hipertensión arterial, afirmó el tutor de la maestría en Ciencias Médicas de la UNAM, Carlos Alva Espinosa.

Es un problema serio y costoso en materia de salud. En Estados Unidos, se calcula que 61 millones de personas sufren en alguna forma de una enfermedad cardiovascular, y de ese total, 50 millones tienen presión arterial elevada. En México, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de 2003, el 30 por ciento de los jóvenes mayores de 20 años la padece.

Este trastorno, explicó Alva, es la elevación de la presión por arriba de lo normal. En los menores debe remitirse a tablas establecidas de valores; entre más pequeños es más baja. Por ejemplo, en los adultos el estándar es 120-80, mientras en un recién nacido es de 65-50.

No obstante, agregó, las cifras normales no son absolutas ni constantes; son más bajas al amanecer y más altas luego del desayuno, cuando se está listo para trabajar, en el caso de los mayores. El sistema cardiovascular, como todos los biológicos, es cambiante.

En caso de duda, sostuvo, puede realizarse un monitoreo, a través de un dispositivo que registra la presión arterial durante todo el día. Una vez analizados los datos en la computadora, se sabe con mayor certidumbre si el individuo tiene registros anormales.

La primera causa de ese problema de salud en los menores es renal: por parénquima, glomerulonefritis, tumores o quistes, entre otros, y representan el 50 por ciento de los casos. La otra mitad se presenta fundamentalmente por coartación de la aorta, o por origen metabólico, cerebral e inmunológico, como el lupus, y renovascular, que es el segundo más importante, explicó.

No es frecuente encontrar este padecimiento en infantes, en comparación con los adultos: afecta de 10 a 15 por ciento de este segmento, indicó el también jefe del Departamento de Cardiopatías Congénitas del Hospital de Cardiología Dr. Luis Méndez, del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Este padecimiento se clasifica en dos grandes grupos, dijo. El primero es aquel sobre el que no se sabe la causa, siendo más frecuente en adultos. Aparece mayormente en la adolescencia, sobre todo en los obesos, y tiene un ingrediente familiar, esto es, participa la genética. El secundario, tiene un origen identificable y se presenta más en los infantes.

Sobre las complicaciones, sostuvo que la hipertensión arterial, sea un infante o un adulto, debe tratarse enérgicamente, porque padecerla favorece el desarrollo, entre otras, de ateroesclerosis, insuficiencias cardiaca y renal, alteraciones en la visión –porque se daña la retina–, y accidentes vascular-cerebrales o infartos cardiacos.

Respecto a los síntomas, destacó que en los niños son difíciles de detectar, pero cuando se presenta una infección urinaria o alteraciones en la orina es conveniente medir la presión. Todos los médicos deberían computarla en los pequeños. Para hacerlo correctamente, el brazalete debe cubrir dos tercios del brazo, porque si es más chico dará lecturas equivocadas o más altas.

El niño obeso y con antecedentes de ese mal que entra a la adolescencia es candidato a sufrir hipertensión toda la vida. En Estados Unidos, se ha hecho el seguimiento a jóvenes con ambas características y al llegar a la edad adulta, continúan igual, añadió Carlos Alva.

La obesidad en la República, aseguró, es cada vez más frecuente, y ello explica el aumento de la hipertensión en jóvenes y adultos jóvenes, convirtiéndose en un problema epidemiológico. Hoy en día, 20 por ciento de los niños en la Ciudad de México presentan esta condición, cuando hace 30 años sólo alcanzaba el uno por ciento.

Por tanto, consideró, la prevención es importante. Hay que tratar a todo enfermo, sobre todo si es joven, sin olvidar que hay que estudiarlo para ver si la hipertensión no es secundaria. Si un niño hipertenso es atendido a tiempo y adecuadamente, se evitan las consecuencias.

Al respecto, el especialista de la Facultad de Psicología, Benjamín Domínguez Trejo, expuso que de 2001 a la fecha ha trabajado en una investigación realizada por Carlos Figueroa, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, en población estudiantil de entre 16 y 20 años. Hasta el momento, deben haber analizado aproximadamente a 500 jóvenes.

Entre los resultados, informó que se encontró que en un segmento que se suponía saludable, entre 20 y 42 por ciento tiene hipertensión o prehipertensión. En estos últimos no hay presión elevada, pero por el estilo de vida que llevan ­–sedentarismo, alimentación con elevados carbohidratos y sales, y niveles de estrés inadecuadamente manejados–, es probable que presenten ese mal.

Pero no aparece de repente, pues tiene una evolución de cuatro a cinco años. Por ello, la mayoría de los jóvenes analizados han tardado o tardarán entre 10 y 15 años para exteriorizar molestias físicas.

Por eso, comentó, se han enfocado también al diseño de un programa adecuado para quienes no se sienten enfermos ni lo están todavía, basado en la modificación de los factores psicológicos que contribuyen a que una persona pase de un cuadro asintomático de hipertensión a uno sintomático. El propósito es que modifiquen el manejo de estrés y no lleguen al cardiólogo.

En los 60, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, se descubrió que la mente puede calmar al cuerpo. Esta idea no era aceptada entonces, sobre todo por los médicos, pero se demostró que la presión arterial elevada disminuía cuando los pacientes aprendían a bajar el nivel de estrés, refirió.

Los psicólogos, expresó Domínguez, producen tranquilidad en el cerebro mediante sencillas técnicas de relajación. Todas tienen en común usar pensamientos emocionales positivos, como el recuerdo de una relación amorosa, una fiesta agradable o unas vacaciones descansadas, por ejemplo. Al ser evocados, se producen cambios en el ritmo respiratorio, disminuye el tono muscular y la frecuencia cardiaca; también hay cambios, ahora se sabe, en el sistema inmunológico, porque si se está tranquilo hay mayor capacidad para defenderse.

Otro hallazgo del especialista Carlos Figueroa, es que las personas con más inclinación a enojarse tienen mayor riesgo de sufrir problemas fatales cardiacos, detalló. Si es iracunda es más fácil que ocurra un proceso ateroesclerótico, cuando las grasas circulantes por las arterias se pegan a las paredes, por ciertos cambios químicos hoy más conocidos. Si además, las personas tienen hipertensión, el riesgo fatal se duplica o triplica.

Como psicólogos, enfatizó Domínguez, lo que se hace “es contribuir primero a la medición cada vez más rápida y exacta de los cambios periféricos y fisiológicos que indican la regulación emocional”. En un minuto, se sabe si una persona tiene esa posibilidad. Esto se analiza con pacientes del Hospital General de México.

Una vez conocido, y si además esa persona tiene hipertensión, se le informa que la condición cardiovascular está en riesgo, que tiene la obligación de dominar su estrés y que si no lo hace tendrá serias consecuencias.

Los niños y jóvenes, resaltó, plantean un manejo donde intervienen los cardiólogos y los psicólogos. A los adolescentes, en particular, es difícil convencerlos, porque no se sienten mal; menos si son niños. No hay conciencia de la enfermedad. Es más complicado hacer prevención y control de la hipertensión en esas poblaciones. No van al médico, y si lo hacen es difícil que atiendan las recomendaciones.

Con la estrategia respectiva, indicó, esperan lograr que al menos la mitad de los que aprendieron a controlar su estrés no lleguen a la etapa sintomática, que observarán hasta dentro de tres o cuatro años.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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lunes, 5 de mayo de 2008

INCURSIONAN INVESTIGADORES DE LA UNAM EN DESARROLLO ARTIFICIAL DE ORGANISMOS BIOLÓGICOS



· Consolidan estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la Universidad Nacional, así como del IPN, un grupo de biología sintética

· Esta disciplina busca generar sistemas que no se encuentran en la naturaleza, o rediseñarlos utilizando construcciones genéticas

· Entre otros proyectos, abordan los mecanismos de intercambio de información genética en bacterias usando la resistencia a antibióticos, dijo el profesor de la FC, Arturo Becerra Bracho

· Pablo Padilla del IIMAS, señaló el interés por entender cómo surgen las estructuras o los patrones morfogenéticos

Investigadores y estudiantes de la UNAM trabajan en la biología sintética, uno de los campos del conocimiento más recientes y prometedores, referido al desarrollo artificial de organismos o partes biológicas que no se encuentran en la naturaleza, o al rediseño de los mismos, utilizando construcciones genéticas.

El profesor de la Facultad de Ciencias (FC), Arturo Becerra Bracho, explicó que se identifican ciertos procesos evolutivos, en especial el transporte horizontal de genes entre organismos. Particularmente, les interesa cómo detectarlos utilizando microorganismos y su resistencia a los antibióticos.

Para ello, indicó el experto del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS), Pablo Padilla Longoria, se busca entender cómo surgen las estructuras o los patrones morfogenéticos, resultado de complejas interacciones entre el código genético y las señales del exterior.

La estudiante de la maestría en Ciencias Biológicas de la FC, Yetzi Robles Bucio, recordó que desde 2006 surgió la idea teórica de este proyecto. Pero fue hasta mayo-junio del siguiente año, cuando se proyectaron los primeros experimentos, en los que ella participa.

Al respecto, reconoció que han tenido problemas en la implementación, porque un organismo tiene restricciones biológicas y una regulación genética estricta y fina.

Se abordan, recalcó, los patrones de Turing, empleados profusamente para entender los problemas básicos de la morfogénesis y se han aplicado a gran variedad de sistemas biológicos, como la coloración de la piel de los animales o la forma de las alas de las mariposas, por ejemplo. A decir de la profesora de la FC, Fabiola Ramírez, indagan la manera de generarlos usando bacterias.

Esperan observar si la bacteria con la que trabajan, Escherichia coli, por sí sola genera ya un patrón, es decir, sin tener que modificarla sofisticadamente, añadió Robles Bucio.

La idea principal, especificó Fabiola Ramírez, es introducir en una de ellas dos segmentos de ADN; uno en particular que produce color rojo para detectar algún tipo de patrón, una vez que ocurre la reproducción.

Competencia iGEM

El grupo de especialistas y alumnos de la UNAM, involucrados en la biología sintética, ha participado en dos ocasiones en la competencia International Genetically Engineered Machines (iGEM), como parte de un equipo nacional integrado también por expertos del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Se trata de tomar biopartes y sistematizarlas, destacó el docente de la FC, Francisco Hernández Quiroz. El Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) lanzó esta iniciativa en donde toman parte grupos de diversas universidades, formados por tutores y estudiantes.

El propósito, manifestó, es presentar proyectos donde se emplee el conocimiento disponible, a fin de generar más aplicaciones o permitir que se sistematice la información existente. Así se crean ideas que podrían permitir una clasificación de partes biológicas y producir máquinas genéticamente diseñadas.

Todo, precisó, se basa en la ingeniería electrónica, que tiene como uno de sus fundamentos clasificar circuitos, y si se quiere realizar una tarea compleja, busca los que necesita y los ensambla. En la biología sintética la finalidad es repetirlo en organismos vivos.

Los proyectos, acotó Hernández Quiroz, van más allá de simplemente concursar en iGEM, certamen que inició formalmente en 2005, aunque antes de ese año hubo varios intentos locales.

El profesor de la FC y estudiante del doctorado del Programa de Ciencias de la Computación, Elías Samra Hassan, destacó que la biología sintética surge en los 70. Sin embargo, fue hace relativamente pocos años cuando se logró trabajar en torno a los organismos de forma más avanzada.

El potencial para crear funciones biológicas mediante ensambles artificiales de ADN, cuyos pedazos se enlazan unos con otros para dar una función nueva o hacer un modelo biológico para estudio, es enorme, refirió.

De acuerdo con Padilla Longoria, tiene aplicaciones al menos en tres ramas: biosensores, por ejemplo, grupos internacionales han creado algunos para detectar contaminación de arsénico en agua; terapias y medicina, pues se ha trabajado para evitar que se propaguen los virus, así como tecnologías de la información, que van desde cómo encriptar información en sistemas biológicos hasta cómo resolver algoritmos.

El investigador de la UNAM, quien también es profesor de la FC, agregó que para llevar a cabo la biología sintética son básicos los modelos matemáticos, cuya utilización en el estudio de la evolución se remontan a principios del siglo XX, cuando se buscó hacer cuantitativas las predicciones con relación a este último proceso.

Lo atractivo de la época actual, dijo, es que quizá, por primera vez, los modelos matemáticos tienen una capacidad predictiva real. Los biólogos están interesados porque en términos experimentales hay una retroalimentación.

Los problemas que plantea son de enorme complejidad, y ello tiene consecuencias concretas, como el que no haya todavía herramientas para solucionarlos, consideró Hernández Quiroz.

Como ejemplo, mencionó que si se observa el repositorio de biopartes del iGEM, en general es difícil tomar la información que contiene y ponerla a funcionar, porque no existe un lenguaje común que lo unifique todo.

De ahí que otra parte del trabajo de los universitarios sea no sólo realizar algoritmos biológicos, sino aprovechar la oportunidad para ver si pueden generar herramientas matemáticas, lingüísticas y computacionales para sistematizar los datos, concluyó.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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DESARROLLAN EN LA UNAM PROCESO PARA LIMPIAR EL AGUA CON PLATA

· Según se desprende de la investigación coordinada por la especialista del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Blanca Jiménez

· Es un proyecto conjunto de la Universidad Nacional e Industrias Peñoles, en vías de patentarse y lanzarlo al mercado

· No sólo eliminó un gran número de bacterias, sino que también resultó positiva en el exterminio de protozoarios y, sobre todo, del helminto, aseguró la investigadora

La plata puede ser utilizada para el tratamiento del agua residual, según se desprende de la investigación coordinada por la especialista del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM, Blanca Jiménez, proceso que está en vías de patentarse para lanzarlo al mercado.

En un proyecto conjunto, la Universidad Nacional e Industrias Peñoles, realizaron una investigación en 2004, primera en su tipo, sobre la efectividad de este metal para purificar el vital líquido, donde también participaron especialistas de la Facultad de Química.

No obstante ser uno de los más importantes elementos que se extraen en México, para este propósito presenta problemas significativos debido a que su precio es altamente fluctuante en el mercado. Por ello, los productores nacionales están en la búsqueda de nuevas aplicaciones, explicó Jiménez.

Este mineral tiene un importante poder desinfectante conocido desde la época de los romanos, recordó, cuando inició la costumbre de regalarle a los bebés una cuchara de plata a manera de chupón, pues al absorberla liberaba iones que los protegían de enfermedades.

También es empleada en las naves espaciales para recircular el agua, porque no tiene subproductos nocivos, como ocurre en el caso del cloro, que purifica el líquido pero libera elementos cancerígenos, advirtió.

La investigación se abocó al estudio de la aplicación argentaria en el agua residual, antes y después del tratamiento, así como en lodos, pero no en líquido potable ni en uso emergente, detalló Blanca Jiménez, quien cuenta con la maestría, doctorado y posdoctorado del Institut Nacional des Sciences Apliquèes de Toulouse, Francia.

En los experimentos, se verificó cómo emplearla de manera aislada o compuesta, y se encontró un agente que resulta altamente efectivo, pues rompe el caparazón del helminto —gusano que causa la mayor contaminación del agua—, e introduce los iones del metal, que destruyen al microorganismo, reveló Jiménez, quien dirigió la Planta de Tratamiento de Ciudad Universitaria.

El trabajo resultó altamente efectivo, indicó, pues no sólo se elimina un gran número de bacterias, como en el caso del cloro, sino que también resultó positiva en el exterminio de protozoarios y, sobre todo, del helminto.

Además, añadió la integrante del Sistema Nacional de Investigadores, se determinaron las mejores condiciones y se encontró que este recurso no deviene en subproductos, funciona con una tecnología sencilla y el costo de inversión es mucho más bajo que el cloro, aunque la operación depende del precio del metal.

El cloro es un desinfectante riesgoso, pues es un gas explosivo difícil de manejar, necesita aparatos especializados y cuidados especiales. En contraste, aclaró, la plata no tiene ningún efecto, cualquier dosificador la puede introducir, no requiere de tanta presión y posee, además, un efecto residual, que resulta ventajoso en comparación con otros sustitutos del cloro, como el ozono y la luz ultravioleta.

Incluso, dijo, algunas de las sustancias higiénicas empleadas en el hogar para el consumo de alimentos, tienen un componente de plata coloidal, lo que muestra su extendido uso.

Antes de este estudio no se conocía cuál podría ser el resultado de aplicar este elemento como desinfectante de aguas negras ni de lodos, recalcó.

La especialista refirió que en el país se reutiliza gran cantidad de agua sin tratar, y el mayor volumen no se dirige a los ríos ni a los lagos, como en los países desarrollados, sino a los suelos, lo que constituye una diferencia significativa, pues no aplica la misma normatividad para ambos; los contaminantes exteriores –que permiten el desarrollo de flora dañina, como el lirio acuático–, en el suelo no son peligrosos.

Sin embargo, los patógenos sí son dañinos, especialmente los que son considerados como indicadores, como los huevos de helmintos, precisó. El porcentaje de los parásitos que se encuentran en el agua en México va del seis al 100 por ciento y en Estados Unidos nunca hay más del diez.

El producto está en proceso de patentarse, para lanzarlo al mercado y contrarrestar el gran rezago que se tiene en este rubro en el país, donde la mayoría de la población desconoce que mucha del agua que emplea es reutilizada, pero sin tratamiento, concluyó la experta.

Créditos: Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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CON APOYO DEL IPN AHORRA PEMEX 1,200 MILLONES DE PESOS ANUALMENTE

El Grupo de Análisis de Integridad de Ductos (GAID) del Instituto Politécnico Nacional le permite a Petróleos Mexicanos (PEMEX) efectuar ahorros de recursos por más de mil 200 millones de pesos anualmente, con servicios tecnológicos y labores de investigación para la detección y análisis de la integridad de ductos de las diversas instalaciones de la empresa paraestatal.

El Director del Grupo de Análisis de Integridad de Ductos de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE) y candidato al Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, Jorge Luis González Velázquez, aseguró que la labor que realiza este organismo del IPN es altamente estratégica para PEMEX, porque los estudios del GAID le ayudan a la empresa paraestatal a prevenir posibles fallas en sus ductos.

Explicó que en el caso de la reparación de ductos, gracias a los estudios del GAID se puede dar la autorización para que vuelva a operar. “Existen ductos que aportan 300 mil barriles diarios de petróleo, que tiene un costo en el mercado de más de 100 dólares el barril; estamos hablando de 30 millones de dólares diarios”, acotó.

Destacó que si PEMEX no tiene el estudio de integridad que demuestre que el ducto es seguro, tiene que cancelar operaciones. “Se pierde el producto transportado y se tiene que gastar en hacer otro ducto o reparar el mismo; nos toca decidir en el momento si la condición petrolera sigue o se interrumpe, ese es el impacto que tenemos en PEMEX”, subrayó.

González Velázquez indicó que la integridad es ahora como se hace el mantenimiento y para ello se estudia todo el comportamiento mecánico del ducto. “De ahí se decide qué reparar; para hacer esta integridad nosotros necesitamos hacer investigación”, aclaró.

El especialista politécnico -quien recientemente fue galardonado con el Premio Academia de Ingenieros Distinguidos y Salón de la Fama, que otorga la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos-, precisó que el GAID está integrado por cerca de 300 personas, entre ingenieros, técnicos, doctores y maestros en ciencias, administradores y contadores, entre otros.

“A partir de 1991 se elaboró un mecanismo en el IPN para que el GAID pudiera contratar personal de tiempo completo para que realizara el trabajo de campo; nosotros somos un grupo de alto impacto y si hay una fuga tenemos que estar ahí, si hay que reparar una refinería tenemos que estar ahí”, aseveró.

Refirió que la otra parte de personas que integran el GAID, entre quienes se encuentran los profesores-investigadores y los estudiantes, se dedican a hacer la investigación y sus tesis. “Nosotros tenemos que salir a vender los servicios tecnológicos y las investigaciones como cualquier otra empresa y a lo mejor de la oficina del PEMEX sale un inglés y entramos nosotros”, aclaró el especialista al referirse al tema de la competencia.

González Velázquez sostuvo que los costos del trabajo del GAID en números redondos son dos veces por debajo de lo que cobran las empresas privadas y cinco veces más económico de lo que cobran las empresas extranjeras.

“Son 17 años ininterrumpidos -agregó- de convenios vinculados entre el IPN y PEMEX y 10 años desde que se conformó el GAID y se continuaron con los convenios vinculados con PEMEX”. Informó que actualmente el GAID tiene frentes de trabajo en la Sonda de Campeche, en la Terminal Marina de Dos Bocas, Salina Cruz, Minatitlán, Durango y Tlaxcala, entre otros.

El científico politécnico destacó que el IPN puede apoyar a Petróleos Mexicanos en otros frentes como puede ser en métodos de exploración, evaluación de pozos e instalaciones, y nuevas tecnologías para refinación y separación.

“Dentro del GAID nosotros estamos manejando varias líneas de investigación; desarrollamos nuevos materiales para construcción de ductos, pero lo estamos investigando desde el punto de vista más científico que se puedan imaginar, a niveles de comportamiento molecular; estamos trabajando en la parte de aeronáutica con la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Ticomán, porque esos especialistas estudian una parte de los nuevos materiales y estamos trayendo conocimiento de la industria aeronáutica -que es la más avanzada- a la industria petrolera; nosotros le podemos ahorrar más dinero a PEMEX”, argumentó.

La otra alternativa en la que el IPN puede apoyar a PEMEX es en los servicios tecnológicos, es decir la empresa requiere de expertos en temas muy específicos para que pueda tomar decisiones altamente complejas sobre la adquisición de equipamiento de alta tecnología. “PEMEX tendría una ventaja porque tiene al experto en casa”, acotó.

En lo que es integridad -dijo- el GAID es una organización de clase mundial, “estamos igual o mejor que cualquier competidor que nos puedan traer de cualquier universidad o de cualquier centro de investigación o empresa privada del mundo”.

Reconoció que con mucha frecuencia son llamados por organizaciones, empresas o gobiernos de otras naciones, para brindar sus servicios en países como Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela e incluso Brasil.

Finalmente, Jorge Luis González Velázquez, aseveró que todo el personal que labora en el GAID se puede llenar la boca de que todos días con su trabajo ponen “La Técnica al Servicio de La Patria”.