martes, 23 de septiembre de 2008

TRABAJAN EN LA UNAM PARA EVALUAR DAÑOS POR LLUVIA ÁCIDA EN ZONAS ARQUEOLÓGICAS


· Científicos de la Sección de Contaminación Ambiental del CCA pretenden, una vez que conozcan y midan los elementos que pudieran influenciar en el deterioro de construcciones mayas, desarrollar un recubrimiento protector

· Al año, los monumentos de roca caliza pierden 1.05 miligramos de carbonato de calcio por centímetro cuadrado, equivalente a 4.15 micrómetros de la superficie, determinaron

· La medición se hace mediante una cámara de intemperismo, que simula las condiciones de intemperie de modo acelerado, explicó el investigador Humberto Bravo Álvarez

Frente a la condición de zonas arqueológicas como El Tajín, Veracruz, que sufren deterioro superficial por la lluvia ácida, científicos de la Sección de Contaminación Ambiental (SCA) del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, pretenden desarrollar un recubrimiento protector, que minimice o evite el daño.

Humberto Bravo Álvarez, coordinador de la investigación, dijo que el objetivo es la defensa de esos monumentos de roca caliza, que pierden carbonato de calcio a razón de 1.05 miligramos por centímetro cuadrado cada año, lo que equivale a 4.15 micrómetros superficiales.

En colaboración con María del Carmen Calderón, del Laboratorio de Aeropartículas, y Heberto Novelo, de la Facultad de Ciencias, especialistas en el tema, se busca evitar el crecimiento de algas, hongos y líquenes que deterioran estas edificaciones.

Así, se han probado polímeros, productos químicos, pero sin resultados, pues la piedra se sella y ya no respira; esa situación podría deteriorar la estructura mineral, que sería aún más grave, advirtió.

La medición del daño en las construcciones se ha hecho con el uso de una cámara de intemperismo acelerado, diseñada y construida en la SCA, donde se simulan las condiciones de intemperie (temperatura y humedad relativa promedio de cada zona, así como radiación solar y lluvia) de modo apresurado.

Bravo Álvarez y su equipo iniciaron el estudio de la lluvia ácida en la década de los 80; desde entonces, han logrado avances importantes en el método de colección, y localización de los receptores y análisis de la lluvia seca (polvo) y húmeda.

Los colectores automáticos permiten separar la lluvia húmeda de la seca. "Se trata de dos contenedores iguales; cuando no llueve, uno permanece descubierto para colectar el polvo y el otro tapado; cuando inician las precipitaciones, se activa un motor eléctrico que mueve la tapa del otro para obtener el líquido", especificó.

El universitario explicó que las pequeñas gotas pluviales en la atmósfera tienen cierto grado de acidez natural debido a la existencia de dióxido de carbono (CO2) que, al unirse con el agua, forma ácido carbónico, lo que ocasiona la disminución del pH hasta 5.6, y la acidez se incrementa.

Aunado a esto, el líquido entra en contacto con los precursores de lluvia ácida (ácido nítrico H2SO4, y ácido sulfúrico HNO3, entre otros), derivados del azufre y del nitrógeno, abundó el experto.

La formación de la lluvia ácida no es inmediata y requiere de cierto tiempo de mezclado y transformación, que puede ir de horas a días. Por eso, los sitios con precipitaciones ácidas pueden estar a cientos de kilómetros de la zona donde las nubes en formación incorporaron los precursores.

Los monumentos de piedra caliza bajo la deposición ácida presentan cierta disolución; es el caso de El Tajín y el fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz; las ruinas mayas de Tulúm, Quintana Roo y Calakmul en Campeche. Ahí, los universitarios han hecho mediciones junto con personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia y del Centro de Investigaciones en Corrosión de la Universidad Autónoma de Campeche.

El fuerte de San Juan de Ulúa es afectado por su material de construcción: arrecife calizo mezclado con barro y otros elementos, lo único disponible para los conquistadores españoles de entonces en las costas de México.

"Si no se toman las medidas adecuadas de control de las emisiones de los precursores de lluvia ácida, se seguirán incrementando los efectos de la acidez pluvial, por el mayor consumo de combustibles fósiles, y el aumento de vehículos en circulación y fuentes fijas, que usan carburantes ricos en azufre", alertó Bravo Álvarez.

Se tienen muestras de la lluvia de varios años, sabemos el contenido de sales y acidez; la conocemos bien y, por ello, se puede crear de forma sintética con los mismos contenidos, y exponer las muestras de roca provenientes de los sitios arqueológicos, expuso.

El volumen de agua que incide sobre ellos se establece con base en la precipitación pluvial de cada lugar y al tiempo de exposición requerido; de ese modo, el experimento simula un periodo de lluvia ácida de 10 años, en sólo algunos meses de exposición en la cámara de intemperismo acelerado.

Se cuantifica la cantidad de sales que arrastra la lluvia y que disuelven poco a poco los materiales, así se puede saber el total de piedra que se pierde en uno o en cinco años; sin embargo, no se puede especificar el deterioro, pues depende del volumen de la lluvia y de la composición, que cambian en cada época del año, advirtió el investigador.

Las indagaciones han establecido las bases para que conservadores y restauradores apliquen nuevos métodos de preservación y así, pese a las condiciones ambientales, se resguarden las edificaciones que forman parte del patrimonio cultural del país.

Créditos: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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lunes, 22 de septiembre de 2008

LAS CUCARACHAS, MONARCAS DEL PLANETA



  • Son fósiles vivientes, llevan en el planeta 350 millones de años, dijo la Investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, Julieta Ramos Elorduy
  • Contienen 40 bacterias en su organismo, que pueden provocar la muerte a un ser humano o animales, aseguró el académico, Enrique Mariño Pedraza
  • Son utilizadas para experimentos, remedios curativos y, quizá, en un futuro, sean alimento del hombre

Las cucarachas son las monarcas del planeta, pues lo habitan desde hace 350 millones de años; son fósiles vivientes y han desarrollado vías evolutivas que, prácticamente, las han hecho inmunes. Esa ventaja les permitió adaptarse a todos los fenómenos ocurridos en las distintas eras geológicas por las que ha atravesado la Tierra.

Además, su éxito reproductivo las ha convertido en una plaga nociva, pues contienen 40 bacterias en el organismo, que pueden provocar la muerte del ser humano o animales. No obstante, son utilizadas para experimentos, remedios curativos y, quizá, en un futuro sean el alimento del hombre, dijo la investigadora del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Julieta Ramos-Elorduy Blásquez.

En la antigüedad, explicó, esos insectos medían, aproximadamente, 60 centímetros de largo; por esta razón, los comparó con la nanotecnología. “Es como si se hubiera aplicado nanobiología, pues para sobrevivir y adaptarse tuvieron que reducir de tamaño”.

Otra mejoría de adaptabilidad es su capacidad omnívora, pues necesitan poco alimento y pueden comer todo lo que encuentran a su paso, como polvo de concreto, pegamento, herrumbre de fierro; "son perfectas, aunque la gente las odie", agregó.

No tienen límites, pueden vivir en los lugares más chics, como restaurantes lujosos, hasta en el caño y en las grietas de coladeras; lo único que les interesa es alimentarse y reproducirse. Aunque prefieren sitios cálidos, repletos de desechos de comida.

Además, dijo, la bolsa en donde depositan sus huevecillos, ooteca, es una estructura dura, del tamaño suficiente para no ser devorada por depredadores; también contiene feromonas de repulsión, para evitar que otros animales se acerquen, y tiene capacidad para 50 crías, dependiendo de la variedad.

Existen unos cuatro mil 500 tipos, la mayoría de campo, de distintos tamaños y colores; suelen alimentarse de plantas o frutos. Sin embargo, 12 especies citadinas son una plaga nociva, por el medio contaminado en el que se desarrollan, pues deambulan entre desechos putrefactos.

Las cucarachas perjudiciales y comunes que habitan en las urbes representan el 0.5 por ciento del total; las más frecuentes son la Periplaneta Americana, Blattella Germánica y Blatta Orientalis Linneo. Éstas tienen alrededor de 40 bacterias patógenas en el organismo, y pueden causar la muerte del ser humano o de animales, reiteró la especialista.

Las cucarachas, un foco de infección

Por su parte, el también investigador del IB, Enrique Mariño Pedraza, abundó que entre las enfermedades provocadas se encuentran la disentería por Shiagella, abscesos causados por Staphylococcus, infecciones entéricas por Salmonella, inoculación urogenitales por Escherichia coli; lepra por Mycobacterium leprae, y peste por Pasteurella pestis.

Algunas también fungen como hospederos intermediarios de ciertos helmintos (gusanos) y de huevecillos de éste tipo de parásitos, entre ellos el Taenia saginata, Ascaris Lumbricoides y Ancylostoma duodenale.

Estos insectos caseros suelen caminar sobre los alimentos, dejando detritos (residuos putrefactos); además, tienen la costumbre de regurgitar la comida parcialmente digerida, o de secretar sustancias por medio de glándulas odoríferas. No obstante, para ser consideradas dañinas deben habitar en grupos grandes, puntualizó.

Las cucarachas pertenecen al orden Blattaria, y su cuerpo se divide en tres partes: cabeza, tórax y abdomen. En la primera sección, se ubican los ojos, que son compuestos y les permiten ver de noche; también tienen un par de antenas largas y delgadas, con 15 mil órganos sensorios y sustancias químicas, que les ayudan a identificar el clima, el ruido y a depredadores.

Cuentan con un poderoso aparato bucal masticador, con mandíbulas grandes y filosas; la Periplaneta Americana, ejemplificó el investigador, puede arrancar un pedazo pequeño de carne y deja la zona llena de microbios.

En el tórax tienen tres pares de patas delgadas y espinosas, por lo que son ágiles y veloces sobre casi cualquier superficie. En el abdomen nacen las alas, coriáceas o duras, al igual que su cubierta (cutícula). Abajo están las alas membranosas, que van plegadas, y cuando se abren los miembros delanteros, las de atrás se expanden y pueden emprender el vuelo.

Todas las especies tienen alas, pero algunas no suelen utilizarlas, pues no lo necesitan y son menos desarrolladas, resaltó.

Pueden presentar el fenómeno de partenogénesis, la fertilización de los huevecillos sin la presencia del macho, como un mecanismo de defensa, prevención y sobrevivencia. Tienen tigmotaxia o tendencia a permanecer en contacto (adherente), así se sienten seguras. Otra cualidad es que excavan y anidan en la tierra y, por ello, aunque se elimine a los ejemplares adultos, perduran las ootecas.

Resistentes y adaptables

Son tan resistentes que pueden permanecer 15 días en el refrigerador, con una temperatura de menos cuatro grados centígrados; “cuando se les saca siguen vivas, después de 20 minutos empiezan a mover sus antenas, las patas, se enderezan y huyen”, detalló Ramos-Elorduy.

La capacidad de adaptación les permite vivir sin comer dos o tres meses y se mantienen en un estado de diapausa (detención de desarrollo); pueden permanecer un mes sin tomar agua, pues absorben la humedad de los alimentos. Por si fuera poco, sobreviven dos semanas sin cabeza.

“Comen lo que sea, pues en el tubo digestivo tienen simbiontes que les ayudan a digerir los alimentos; como todos los insectos, secretan antibióticos en su cutícula (exoesqueleto), así que no son atacadas por ningún hongo o bacteria”, abundó.

El bolo alimenticio pasa por la faringe y por una molleja con dientes, ubicada en el estómago; ahí, mediante contracciones, lo aprietan hasta hacerlo pequeño, y después pasa al resto del intestino.

Su periodo de vida es de seis u ocho meses, y su resistencia se debe, en gran medida, al mismo uso de insecticidas, así que para eliminarlas “no hay nada mejor que un buen pisotón; otra solución es la limpieza escrupulosa en lugares donde se almacenan alimentos, principal causa de congregación”, expresó la académica titular C de tiempo completo.

Si se utilizan químicos, es recomendable rociar sólo las orillas de las paredes, o el cuerpo del insecto. Otro método es el control biológico, que consiste en atraerlos con cebos para capturar un grupo que será esterilizado; luego de liberarlos, competirán con las poblaciones naturales.

Pueden ser benéficas

Sin embargo, también se deben reconocer sus beneficios. Hace un año, se realizó un experimento ruso, en el que se envió al espacio una cucaracha, para analizar los efectos de la microgravedad; de igual manera, serán utilizadas para saber si hay vida terrestre en otros planetas, por medio de robots que tienen la apariencia de estos bichos; asimismo, su anatomía ha sido utilizada para experimentos de robótica.

Julieta Ramos-Elorduy ha recorrido, junto con un grupo de académicos, comunidades del país, para registrar los remedios curativos fabricados a partir de esta especie, analizarlos y registrarlos en tablas su uso medicinal.

Se utilizan en infusiones, hervidas, secas o en polvo contra el asma, la tos, enfermedades intestinales, hemorroides, para remover la sangre, disminuir hidropesías, esterilidad, úlceras, garganta hinchada y para ayudar a una condición débil, cáncer de riñón y frialdades febriles, entre otras.

La académica comentó que en las prácticas de campo conviven con etnias que cultivan cucarachas, como en Zongolica, Veracruz. Ahí, les ponen un costal lleno de piedras como hábitat, les rocían maíz para que crezcan sanas y fuertes, y las consienten, “pues las consideran insectos limpios y sabrosos”.

En el IB de la UNAM, las alimentan con residuos orgánicos, las resguardan en cámaras de cultivo y analizan el sustrato, compuesto por grasas, sales minerales y fibra; después las dan a comer a peces, gallos y pollos.

Su cultivo debe ser higiénico y controlado, se pueden consumir en pasteles o galletas, pues son una alternativa de sustento, alto en proteínas. “Son una comida completa, no pude resistir la tentación, las cociné y las comí; son sabrosas, grasosas y crujientes. En un futuro serán una alternativa”, aseguró.

La raza humana desaparecerá del planeta Tierra, pero las cucarachas seguirán con vida; han soportado fenómenos geológicos, incluso son resistentes a las bombas nucleares, por su adaptación morfológica, fisiológica, etológica y ecológica. Son organismos perfectos, concluyó.


Créditos: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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domingo, 14 de septiembre de 2008

ENTREGA LA UNAM EQUIPOS PARA LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS EN SECUNDARIA

· El CCADET creó para la SEP el Laboratorio Escolar de Sensores Automatizado, en apoyo al aprendizaje de la física, la química y la biología

· Es una herramienta con sensores de presión, temperatura, humedad, luz, pH y voltaje

· Fue reconocido con la Mención de Plata del Premio QUORUM 2008, en la categoría de Diseño Industrial, en el área de productos de consumo

La Universidad Nacional Autónoma de México, a través del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET), diseñó y entregó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) 300 equipos, denominados Laboratorio Escolar de Sensores Automatizado (LESA), para la enseñanza de las ciencias en secundaria.

Se trata de una herramienta tecnológica única para medir, en tiempo real, distintas variables básicas en la experimentación de áreas como física, química y biología, explicaron la coordinadora del Grupo de Cognición y Didáctica de la Ciencia de esa entidad, Leticia Gallegos Cázares, y el diseñador industrial de la misma, Humberto Albornoz Delgado.

El LESA, a diferencia de los equipos comerciales, está pensado a partir de las características en las escuelas secundarias de nuestro país, es decir, para ser utilizado por el mayor número de alumnos posible.

Por su calidad y utilidad, este desarrollo universitario fue reconocido con la Mención de Plata (segundo lugar) del Premio QUORUM 2008, en la categoría de Diseño Industrial en el área de productos de consumo, que otorga el Consejo de Diseñadores de México.

Esta herramienta se derivó del convenio entre el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) y la UNAM, como parte del proyecto de Enseñanza de la Ciencia con Tecnología.

Se requería un equipo de sensores que pudiera ser trabajado con la versatilidad necesaria, expuso Gallegos Cázares. “Analizamos varios y encontramos que tenían dificultades con el idioma, pues estaban en inglés; además no eran adecuados para el uso rudo de estudiantes de ese nivel educativo”.

Por su parte, Humberto Albornoz precisó que los dispositivos comerciales, de origen extranjero, son costosos. “Se necesitaba una media de fabricación económica, pero también que el software estuviera en español, y que fuera lo más amigable posible para los jóvenes”.

En otros países a cada alumno se le proporciona un sensor y un equipo de cómputo, “pero con nuestros recursos no podemos hacer eso”, admitió. Por eso, el diseño circular de la interfase del LESA permite colocarlo al centro de una mesa, para que varios equipos trabajen en forma simultánea.

Otra ventaja es su precio, aproximadamente 60 por ciento menor que el de dispositivos importados, precisó el diseñador industrial.

A partir de la firma del convenio, se comenzó a elaborar el proyecto y los primeros prototipos, con una pequeña producción piloto de 30 unidades, que se llevaron a entidades como Yucatán, Querétaro, Durango y el Estado de México, para hacer pruebas de funcionamiento real.

De ese modo, apuntó, el instrumento didáctico fue mejorado hasta configurar un producto compuesto de una interfase de inyección de plástico –que se constituye en el cuerpo central del aparato– y que se conecta a una computadora, donde se pueden ver los resultados gráficos de los experimentos científicos.

Asimismo, cuenta con entradas para seis sensores de presión, temperatura, humedad, luz, pH y voltaje, que pueden trabajar de forma simultánea.

El software se conforma de dos partes, una de conexión de la interfase con la computadora, y la de actividades, para desarrollar en cada una de las disciplinas científicas. Incluso, el empaque fue diseñado en el CCADET, añadió.

Para su producción, se seleccionaron materiales no tóxicos y resistentes, y para probar la durabilidad, se hicieron pruebas mecánicas, se dejó caer la interfase de una mesa, y se sumergió en agua por 24 horas. No dejó de funcionar, aseguró.

Albornoz Delgado informó que actualmente se desarrollan otros seis sensores, de modo que el LESA tendrá un total de 12, y será capaz de medir también parámetros como oxígeno disuelto, fuerza-fricción, conductividad y voltajes pequeños. A finales de mes, 20 equipos serán entregados a la SEP para su evaluación.

Se atendieron las necesidades del uso de la tecnología, pero también se coordinó la parte teórica y de desarrollo de las actividades con un enfoque de representaciones conceptuales y de construcción de pensamiento, abundó Leticia Gallegos.

Además, se conjuntó la parte de enseñanza de disciplinas y el desarrollo tecnológico en un proyecto en el que intervinieron especialistas en didáctica, física, química, biología, diseño industrial, ingeniería electrónica y computación; además estudiantes ayudaron en la realización de las pruebas piloto.

La estrategia educativa, el hardware, y el software, están destinados a facilitar el aprendizaje de las ciencias, sostuvo Humberto Albornoz. Pero no sería posible sin la participación de los profesores, que deben recibir capacitación en el uso de la herramienta.

Aunque el desarrollo –donde también intervinieron Gabriel Leyva Alatriste y Eric Clemente Ávila– está diseñado para secundaria, el proyecto puede ser escalable al bachillerato, finalizó Humberto Albornoz.

Créditos: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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martes, 9 de septiembre de 2008

ANUALMENTE, MUEREN EN EL MUNDO 2.5 MILLONES DE PERSONAS POR ACCIDENTES Y ENFERMEDADES DE TRABAJO

· Por esas causas, en México se registran mil 50 decesos, dijo en la FM de la UNAM, Thomas Wissing, de la Organización Internacional del Trabajo

· Las actividades más peligrosas son la minería, la construcción, el transporte y la pesca, aseguró

· Sólo 40 por ciento de los mexicanos económicamente activos cuentan con seguridad social, puntualizó

Cada año, en el mundo mueren, por accidente y enfermedades de trabajo, 2.5 millones de personas, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), afirmó en la UNAM, Thomas Wissing Pfeiffer.

El coordinador de Programas de Cooperación Técnica de la OIT para México y Cuba, sostuvo que en los últimos 10 años la tasa de decesos por eventualidades se redujo; no obstante, la mortandad por padecimientos relacionados (cáncer por exposición a sustancias químicas, problemas pulmonares o afectaciones respiratorias, o estrés y males cardiovasculares), va a la alza.

Al dictar la conferencia Hacia un trabajo seguro. Conclusiones del Congreso mundial sobre seguridad e higiene en el trabajo: Corea 2008, refirió que existe un problema de registro y notificación. Así, ese organismo estima que a escala mundial, con muchas diferencias entre países, se reporta sólo el 20 por ciento de los casos.

En al auditorio Fernando Ocaranza de la Facultad de Medicina, señaló que en el orbe se emplean 2.8 mil millones de personas; en América Latina, 219 millones. A escala global se registran 270 millones de accidentes de trabajo, 350 mil son fatales; en nuestra región hay 30 millones, 40 mil letales, y en México se detectan, al año, un promedio de mil 50 muertos.

Asimismo, a lo largo del planeta se presentan 160 millones de casos de enfermedades laborales y 2.2 millones de fallecimientos derivados de ellas; esta cifra, aunada a las 350 mil defunciones por eventualidades, dan un total de 2.55 millones de decesos relacionados con el trabajo, añadió Thomas Wissing.

Eso significa pérdidas irreparables para las familias, pero también una fuerte merma del poder económico, equivalente al cuatro por ciento del Producto Interno Bruto mundial, al 10 por ciento del latinoamericano, y al seis o siete del mexicano.

En territorio nacional, refirió, cada año se registran 380 mil accidentes, más de mil son mortales y unos 500 se relacionan con 10 de las 276 actividades económicas. Entre los sectores más peligrosos se encuentran la minería, la construcción, el transporte y la pesca.

Se presentan, además, más de mil incapacidades diarias por afecciones o incidentes, que representan siete millones de días de trabajo perdidos, más de una tercera parte, se concentra en esas mismas actividades.

Del total de los asalariados mexicanos, 44 millones, sólo 35 ó 40 por ciento tiene acceso a algún tipo de seguridad social como el IMSS, ISSSTE o Seguro Popular, entre otros; el resto no tiene cobertura médica, abundó el experto.

Otro problema es que en el país sólo se cuenta con 270 inspectores federales para reducir los riesgos laborales, encargados de supervisar a 800 mil empresas registradas, sin contar talleres familiares o granjas.

Aquí, el reto es enorme, puntualizó, pues existe duplicidad y traslape de competencias y funciones entre las autoridades; predominan las acciones correctivas sobre las preventivas, aunque la atención de un accidente o enfermedad es cinco veces más cara que las medidas de precaución.

Además, el marco normativo es complejo, los recursos para la prevención de riesgos laborales son insuficientes, así como los incentivos para llevarla a cabo; todo esto se suma al subregistro, dijo Wissing.

Antes, sostuvo, si se observa en qué contexto se desarrolla el tema de la seguridad en el trabajo, es necesario hablar de la globalización, que se manifiesta a través de procesos de integración económica.

La competitividad internacional conlleva, a veces, al sacrificio de la salud y de la seguridad en el empleo. “De ahí se derivan prácticas de explotación en detrimento de los trabajadores”.

Pero la globalización también trae oportunidades, reconoció. Los estándares para temas de salud y de seguridad referentes se armonizan en forma paulatina, y existen esfuerzos internacionales para incorporarlos en acuerdos comerciales entre naciones. También se ha dado una mayor preocupación de las empresas para prevenir riesgos, finalizó.

Créditos: DGCS Universidad Nacional Autónoma de México (www.unam.mx)

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